
El autor Oriol Solá revela en su reciente libro “Desplazados medioambientales: una nueva
realidad” (2011) que en el Sáhara y el África meridional puede producirse en pocos años la más
grande migración de toda la historia humana: entre 80 y 120 millones de personas.
Y ante esta realidad aterradora ¿qué ocurrirá en la pomposa cumbre de Doha? Nada.
En el Klimaforum 09, la reunión de la sociedad civil mundial que se produjo en forma paralela a la
Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU (COP 15) en 2009, se alcanzó a hablar del
‘Tratado Climático de Copenhague’. Se decía allí que si no se reducían las emisiones entre un
40-50 por ciento para 2020 y entre un 70-80 por ciento para 2050 —tomando como línea de
referencia los datos de 1990 — sencillamente no había posibilidad de “salvar el clima”, y como
consecuencia de ello deberíamos prepararnos para afrontar aumentos de temperaturas de
entre 2° y 4°C antes de 2050.
Se decía entonces, sobre la base de las alertas de los científicos, que no podíamos pasar de
los 2°C, pues este era el tope máximo permitido o punto de no retorno para las condiciones
propicias para la vida. Hoy los pronósticos apuntan a que llegaremos a los 4°, incluso antes de
2030 en algunos países.
No obstante, el tema del aquel nuevo tratado no estuvo siquiera en la agenda de la COP 15. En
Copenhague se flexibilizaron aún más las pequeñas metas de reducción de emisiones de los
países altamente desarrollados.
La gran vergüenza
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