domingo, 7 de abril de 2013

2. Evolución del Clima Antártico (Antarctic Climate Evolution - ACE)

El programa sobre Evolución del Clima Antártico (ACE) es una investigación multidisciplinar complementaria sobre el clima antiguo y la historia glaciar de la Antártida. Recogerá información sobre cambios climáticos pasados y lo integrará con modelos climáticos y de recubrimiento glaciar para identificar los procesos que rigen el cambio climático antártico, y aquellos que retroalimentan este cambio alrededor del globo. Adicionalmente, proporcionará ejemplos concretos, detallados, de cambios climáticos del pasado, con los que se podrán contrastar los modelos de cambios futuros. El resultado final serán predicciones de cómo el clima antártico responderá, previsiblemente, ante futuros cambios globales. 
Información adicional 
La Antártida ha sufrido glaciaciones a lo largo de 34 millones de años, pero sus casquetes de hielo han fluctuado considerablemente, provocando cambios globales del nivel de mar y del clima a lo largo de la Era Cenozoica. Las variaciones en el volumen de hielo pueden cambiar los niveles globales del mar en decenas de metros o más, y alterar la capacidad de los casquetes de hielo y del mar para actuar como importantes sumideros de calor o aislantes. Por ello es importante para nosotros determinar la escala y la velocidad de la respuesta a los cambios climáticos de las grandes masas de hielo y del mar helado asociado. Por esta razón el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha pedido asesoramiento sobre la estabilidad de la criosfera (el hielo, la nieve y el permafrost) en relación con los crecientes niveles de CO2. Este programa relacionará estudios geofísicos y geológicos sobre y alrededor del continente antártico con experimentos de modelización climática y de recubrimiento de 3 hielo. 
Determinará condiciones y cambios climáticos en determinados momentos del pasado. Estos incluirán periodos de calor y frío inusual durante las glaciaciones de los últimos 2 millones de años, y otros periodos de un pasado más lejano, cuando las temperaturas globales eran varios grados centígrados superiores a las actuales, a la vez que otros eventos de enfriamiento más antiguos. Este programa también examinará (i) la evolución del paisaje antártico para proporcionar condiciones climáticas y medioambientales en diferentes momentos; (ii) la influencia de la tectónica en el comportamiento de los casquetes de hielo y (iii) la influencia de la tectónica de placas en la apertura de “pasillos” para las corrientes oceánicas y su papel en el cambio climático

sábado, 6 de abril de 2013

1. La Ántartida y el Sistema Climático Global (Antarctica and the Global Climate System – AGCS)

El programa La Antártida y el Sistema Climático Global investigará como la atmósfera y los océanos conectan el clima de la Antártida al del resto del mundo. Para ello usará registros de las condiciones atmosféricas y oceánicas y las señales climáticas contenidas en los sondeos en el hielo, junto con datos de satélites y los resultados de modelos climáticos conjuntos atmósfera-océano, a escala global y regional, para comprender el funcionamiento del sistema climático actual y como este es afectado por las actividades humanas y para desarrollar predicciones de 100 años hacia el futuro. 
Nos mostrará como signos de variabilidad climática tropical y de latitudes medias llegan a la Antártida y como señales climáticas polares son exportadas hacia el norte. Información adicional Hace cincuenta años, cuando se celebró el Año Geofísico Internacional (1957-58), se pensaba que la Antártida se encontraba bastante aislada de las condiciones existentes en latitudes más al norte, sin embargo, los estudios usando los nuevos datos observados y sofisticados modelos de circulación general atmósfera – océano demostraron que la Antártida está estrechamente relacionada con el sistema climático global. El calor que llega al ecuador procedente del sol se dirige hacia el norte y el sur en dirección a los polos. El principal sumidero de este calor en el hemisferio sur es la Antártida y el océano que la rodea. El 80 % del calor es transportado por la atmósfera y el 20 % por el océano. 
La Corriente Circumpolar Antártica (Antarctic Circumpolar Current - ACC), que es cuatro veces mayor que la Corriente del Golfo, inhibe el flujo de calor hacia el polo por medio del océano y juega así un importante papel para mantener frío el continente. 2 La Antártida está conectada al sistema climático global por medio de importantes enlaces de gran escala, conocidos como teleconexiones. Aguas calientes profundas del Atlántico norte (North Atlantic Deep Water) moviéndose hacia el sur a profundidades de 2000 - 3000 metros, son ‘compensadas’ por el flujo hacia el norte de aguas frías subantárticas cerca de la superficie (Subantarctic Mode Water), más abajo (Antarctic Intermediate Water) y en el fondo (Antarctic Bottom Water). Las aguas profundas del Atlántico norte y de la Antártida son los principales constituyentes del llamado ‘cinturón transportador termohalino’, que mantiene oxigenado al océano y regula la temperatura de la Tierra. Comprender el funcionamiento global de este mecanismo de transporte implica entender los procesos en el océano Antártico. 
La investigación de las relaciones entre la Antártida y el resto del mundo ha puesto de manifiesto recientemente que los fenómenos de ‘El Niño’, que se dan en el Pacífico tropical, conllevan condiciones frías y secas en la Península Antártica y temperaturas más elevadas y mayores niveles de precipitación sobre la región costera sur del Mar de Amundsen frente a la Antártida Occidental. 
No está claro por qué hay un rápido calentamiento invernal en la zona occidental de la Península Antártica, donde las temperaturas se están elevando con más rapidez que en ningún otro lugar del hemisferio sur. Esta región también ha sufrido la desintegración de varias plataformas de hielo flotantes. Este programa pretende investigar las causas.

viernes, 5 de abril de 2013

La Antártida y el Cambio Climático

La comunidad científica antártica es consciente de que los crecientes niveles de CO2 pueden acelerar el calentamiento global, pudiendo provocar la desintegración de las plataformas de hielo y sus casquetes de hielo asociados, y el consiguiente aumento del nivel marino. El nivel del mar aumentaría 6 m si se fundiese el casquete de hielo de la Antártida Occidental. El organismo internacional responsable para la coordinación de la investigación científica en la Antártida (SCAR – Scientific Committe on Antarctic Research) acaba de reorganizar su programa de investigación científica focalizándolo hacia el cambio climático y sus efectos. 
La comunidad científica está de acuerdo en centrar su atención y esfuerzo en los próximos años en cinco programas principales de investigación científica, los cuales se dirigen, de un modo u otro a la determinación de los efectos del cambio climático en la Antártida y a dilucidar el papel de la Antártida en el sistema climático global. Los cinco programas fueron aprobados por los delegados nacionales que representan a los 32 países miembros del SCAR, reunidos en su 28 sesión durante la semana del 3 al 8 de octubre en Bremerhaven, Alemania. La financiación de estos programas comenzará a principios de 2005. Todos ellos realizarán aportaciones significativas para alcanzar los objetivos del Año Polar Internacional en 2007-2008. A continuación se presentan los detalles de los programas. Los párrafos en negrita describen los 5 programas. Los otros párrafos proporcionan detalles adicionales.

jueves, 4 de abril de 2013

Desarrollan modelo para predecir impacto del cambio climático

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) de España han desarrollado un nuevo método para evaluar los ef ectos del cambio climático en la dinámica poblacional de las especies. 
El modelo se ha aplicado a dos variedades de cactus, una es Mammillaria hernandezii, endémica de un área de apenas 17 km2, y Mammillaria dixanthocentron, cuyo rango de distribución supera los dos mil km2. Las predicciones indican que se espera una disminución en la tasa de crecimiento de la población y un incremento en las probabilidades de extinción. Sin embargo, el cactus más extendido se vería menos af ectado por el cambio climático, lo que sugiere que en el pasado hubo un proceso de selección asociado a la amplia variedad de condiciones naturales en las que vive, que incrementó su plasticidad y le permitiría sobrevivir en un ambiente menos estable. Sin embargo, esto sólo sucedería en entornos poco alterados por el hombre. 
La interacción entre la presión y el cambio climático son los f actores decisivos en el riesgo de extinción, de modo que si se gestiona adecuadamente la inf luencia humana, se podría disminuir el impacto del cambio climático. Al respecto, Joaquín Hortal, investigador del MNCN, señaló que algunas especies con distribuciones geográf icas pequeñas pueden ser más vulnerables al cambio climático por su escasa capacidad para amortiguar los ef ectos del clima, a dif erencia de muchas de las especies que poseen distribuciones más amplias. “El modelo que proponemos puede utilizarse para pronosticar la evolución f utura de las poblaciones, ya que permite determinar las áreas con regímenes de pluviosidad y temperatura adecuados para su persistencia”, agregó. 
El cambio climático plantea importantes retos en conservación, pues se espera que incremente la probabilidad de extinción de muchas especies. Sólo aquellas que sean capaces de migrar a hábitats más adecuados, adaptarse evolutivamente a las nuevas condiciones o poseer una mayor plasticidad serán capaces de mantenerse en los nuevos escenarios. Pero, además, hay que considerar también la f uerte presión humana a la que están sometidas muchas zonas, que no debe ser ignorada al momento de proyectar la evolución de dichas especies.

miércoles, 3 de abril de 2013

''Hay indicios razonables de que está produciéndose un cambio climático''

El Doctor en Ciencias Matemáticas, David Ríos Insúa, Catedrático de Investigación Operativa en la Universidad Rey Juan Carlos, hacía esta af irmación en la charla que pronunció sobre cambio climático dentro del ciclo "Encuentros con la Ciencia" organizado por la Fundación Siglo Futuro. "Hay indicios razonables de que se está produciendo el cambio climático" af irmaba argumentando que en la década de 1990 se detectó un aumento de la temperatura de la Tierra de 0,6ºC desde la Revolución Industrial. Puede parecer que no es mucho, pero Ríos Insúa, que se dedica a evaluar los riesgos derivados de catástrof es atmosf éricas y cómo se pueden prevenir, consideraba que ya hay ciertos indicios de que el clima está cambiando y no para mejor. 
Reconocía que existen lobbys, tanto por parte de la industria petrolera como de las empresas de tecnologías renovables, que han apoyado económicamente análisis y estudios sobre el tema. En este sentido, admitía que los estudios que hay publicados por parte de algunos colectivos pueden ser interesados, tanto para demostrar que tal cambio no se está produciendo como para lo contrario. Por eso, mencionaba el inf orme que ha llevado a cabo la Royal Society como ejemplo de equilibrio. Argumentaba que el inf orme no sólo incluye las predicciones de qué puede pasar en un f uturo y las demostraciones de cómo ha cambiado el clima en las últimas décadas, sino que también, reconoce que hay muchas cosas que no sabemos y que no podemos saber, de momento. 
Así las cosas, Ríos def endía que es necesario evaluar los posibles riesgos y tomar medidas para evitarlos y ponía algunos ejemplos, como lo que se está haciendo en Holanda, donde están construyendo diques más grandes en previsión de un probable aumento del nivel del mar, lo que dejaría a algunas ciudades del país desaparecidas en las aguas del Atlántico. También, están empezando a tomarlo en consideración en Portugal, donde hay playas que están desapareciendo, lentamente. Por otra parte, otros países que se están viendo muy af ectados por el clima las catástrof es derivadas de sus f enómenos más agresivos, como huracanes o inundaciones, por ejemplo, es El Salvador. Explicaba que han estado evaluando los daños que se podría producir en algunas zonas del país que aconsejan el traslado de la población a zonas seguras. "La deslocalización y reubicación de más de 200 personas supone un coste elevado que no creo que lleven a cabo, pero lo seguro sería que abandonaran el lugar donde están" manif estaba. Cuestionado por la posibilidad de que los gobiernos de los Estados prohibieran asentamientos humanos en zonas sensibles de suf rir inundaciones o terremotos o cualquier otra catástrof e, Ríos consideraba que esto es poco probable. Apostaba más bien por una inf ormación a quien quisiera construir sobre lo que podría suceder y que asumiera el riesgo. Explicaba que, para evitar que el cambio climático siga avanzando, se pueden tomar dos posiciones: un cambio en nuestros hábitos (lo que no supondría un gran coste económico) y una inversión en inf raestructuras (reorganización de las ciudades) que sí sería muy costoso. Por eso, concluía que lo más aconsejable sería que cambiásemos nuestros hábitos, adoptando actitudes que no siguieran ayudando al incremento del cambio del clima en nuestro planeta.

martes, 2 de abril de 2013

El Universal - Sociedad - 'Desastres silenciosos' dejan millones de víctimas olvidadas

La Cruz Roja presenta un estudio en el que se analiza la escasa cobertura mediática de desastres como la hambruna del Sahel o el terremoto de Tayikistán Jueves 07 de marzo de 2013 EFE | El Universal Las inundaciones en Asia, las enfermedades infecciosas en América o la hambruna en Áf rica afectan a millones de personas y, aun así, son "desastres silenciosos" que pasan desapercibidos, reveló hoy en Madrid la Cruz Roja, que ha lanzado una campaña para intentar cambiar esa percepción entre la sociedad. "El 91 por ciento de los desastres se mantiene olvidado. Causan menos víctimas mortales que los más visibles pero sus ef ectos son devastadores" , dijo María Alcázar, directora de Cooperación Internacional de la Cruz Roja española, al presentar la campaña. Un estudio realizado entre 160 medios de todo el mundo sobre la cobertura mediática del paso de Sandy por EEUU y otros doce "desastres silenciosos" muestra hasta qué punto son olvidados: el huracán tuvo un 89,40 por ciento de presencia mediática f rente al 10,60 por ciento del resto de catástrof es, incluidos los ef ectos del huracán en el Caribe. La emergencia alimentaria en el Sahel y Burkina Faso mereció un 1,29 por ciento de atención mediática; las inundaciones en Ecuador, un 0,10 por ciento; el terremoto en Tayikistán, un 0,09 por ciento; y el brote de dengue en El Salvador, un 0,05 por ciento. Estos datos son relevantes porque la f alta de atención internacional supone menos recursos. Según Alcázar, la "clave" para af rontar estas catástrof es es atender a los af ectados, pero "también prevenir sus ef ectos invirtiendo en preparación", lo que permite a la población recuperarse con mayor rapidez, y que además "es más ef iciente económicamente" . "La línea prioritaria son los proyectos de ref orestación, la construcción de pequeños diques y puentes, la f ormación en primeros auxilios, la organización de comités de emergencia y la creación de sistemas de alerta comunitaria", explicó. "Es mucho más económico que invertir en la respuesta al desastre sin preparación" y es "especialmente relevante porque las tendencias apuntan a que el número de catástrof es no paran de aumentar", declaró Alcázar. En 1992, se registraron 221 catástrof es naturales con 78 millones de af ectados y pérdidas por valor de 70 mil millones de dólares, pero sólo dos décadas después, en 2011, f ueron 336 los desastres, 209 millones los af ectados y 366 mil millones de dólares las pérdidas, según el Centro de Investigación sobre Epidemiología de los Desastres. "En 2015 habrá 375 millones de personas af ectadas y eso sólo por desastres vinculados al cambio climático y la degradación medioambiental" , aseguró Alcázar. Los ef ectos de los "desastres silenciosos" son particularmente preocupantes al tratarse en muchos casos de catástrof es recurrentes, como inundaciones o epidemias, dada la vulnerabilidad de las inf raestructuras. Las inundaciones en Filipinas y Mozambique, la crisis humanitaria en el Sahel, los ref ugiados en Tanzania, el mal de Chagas en Bolivia, las olas de f río en Perú o la sequía en Hondura son algunos de los " desastres olvidados " sobre los que trabaja la Cruz Roja española. La campaña ha sido lanzada por la Federación Internacional de la Cruz y la Media Luna Roja (FICR) junto a la Dirección General de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) y once f iliales europeas de esa ONG bajo el lema " Unidos, alzamos la voz ". La iniciativa f ue presentada el mes pasado ante el Parlamento Europeo con la f inalidad de concienciar a los legisladores en una época de f uertes recortes presupuestarios. "En este contexto de crisis económica, creemos que la intervención preventiva tiene un valor esencial", señaló Alcázar, en la línea de "hacer más y mejor con menos". En su opinión, la única alternativa ante los recortes es "seguir insistiendo" en la importancia de la cooperación ante los organismos públicos ya que "la f inanciación ciudadana se mantiene e incluso aumenta" a pesar de la crisis.

lunes, 1 de abril de 2013

La ciencia del cambio climático enfrenta una gran incertidumbre

Cuando la supertormenta Sandy tocó tierra a f ines de octubre y las luces del bajo Manhattan se apagaron, los neoyorquinos tuvieron una cruda visión de un f uturo posible. La ciencia del cambio climático todavía es un campo con una gran incertidumbre, pero hay consenso en que el planeta se está calentando peligrosamente y que la gente tiene la culpa. Un inf orme reciente encargado por el Banco Mundial advirtió que el mundo está en camino a tener para 2100 una temperatura media global que está 4 grados por encima de los niveles pre-industriales. Si es así, los niveles del mar podrían aumentar entre medio y un metro para f ines de siglo, amenazando a cientos de millones de personas en ciudades costeras. Otras regiones enf rentarían las amenazas de sequías, tormentas más grandes y patrones de lluvia cambiantes. Esto implica no solamente costos humanos sino también económicos. 
La pregunta que preocupa a Klaus Desmet de la Universidad Carlos III en Madrid y a Esteban Rossi- Hansberg de la Universidad de Princeton en un nuevo trabajo en el NBER (National Bureau of Economic Research) es si hay f ormas de controlar el impacto de los patrones de cambio climático trasladando la ubicación de la actividad económica. Ellos señalan que aproximadamente el 90% de la producción global usa solamente el 10% de la tierra disponible. Si ese 10% es amenazado, la actividad puede al menos teóricamente trasladarse a partes del 90% que se hayan vuelto más hospitalarias por el cambio climático. Desmet y Rossi-Hansberg construyen un modelo económico, y luego lo prueban con dif erentes aumentos de temperatura para ver cómo reacciona. 
En su análisis de ref erencia, permiten a la gente moverse tanto como quiera en respuesta a esos cambios. En escenarios extremos la libertad de movimiento no hace mucha dif erencia: las temperaturas reducen la productividad agrícola global hasta prácticamente cero, "implicando el f in de la vida humana en la Tierra". Pero en escenarios más moderados, las temperaturas globales en aumento mejoran la productividad agrícola en los climas del norte. Las pérdidas de bienestar son chicas porque hay grandes movimientos de gente hacia el norte. Un incremento relativamente pequeño en la temperatura para los estándares del modelo, de 2° C en el Ecuador aumentando a 6° C en el Polo Norte, provoca un cambio en las ubicaciones promedio de actividad agrícola y manuf acturera de alrededor de diez grados de latitud para f ines de este siglo, aproximadamente la distancia entre Dallas y Chicago, o entre Frankf urt y Oslo. Sin embargo, las restricciones a los traslados incrementan dramáticamente los costos de bienestar. Los autores modif ican el modelo introduciendo una f rontera rígida en el paralelo 45, que pasa por el norte de Estados Unidos y a través del sur de Europa, con aproximadamente mil millones de personas viviendo por encima de la línea y seis mil millones por debajo. El modelo encuentra que las temperaturas crecientes en realidad benef ician al sector norte del globo. La productividad agrícola crece y los f abricantes del norte disf rutan de más comercio con las multitudes que se aglomeran al sur cerca de la f rontera. El bienestar en el sur cae, en contraste, en aproximadamente un 5% en promedio en relación al escenario sin calentamiento. El modelo es simplista, por supuesto, pero sugiere que los límites a la migración tienen un ef ecto importante en los costos del calentamiento global. La migración sin restricciones es obviamente mucho más probable dentro de los países. Pero incluso así, ¿no importa si la gente abandona un lugar realmente productivo por otro menos dinámico? El producto real per cápita en el área de Nueva York es un 70% más alto que en Buf f alo, por ejemplo; un neoyorquino que huye al norte del estado puede suf rir una gran pérdida de ingresos. Matthew Kahn de la Universidad de Calif ornia en Los Ángeles, af irma que esto, también, es manejable. En su libro "Climatopolis", Kahn señala que la productividad de los lugares ricos a menudo tiene poco que ver con ventajas geográf icas únicas. En cambio, las ciudades se benef ician actuando como imanes, cuando trabajadores calif icados son atraídos por otros trabajadores calif icados. La salud f inanciera de Nueva York no deriva de su puerto sino de su rebosante comunidad de empresas y trabajadores. Kahn sostiene que a medida que el clima se caliente, áreas vulnerables como el bajo Manhattan van a volverse menos deseables en relación a centros rivales: Midtown Manhattan, los suburbios de Nueva York, o Chicago. Los trabajadores y las f irmas racionales deberían evaluar el riesgo de inundaciones y similares y migrar, elevando la productividad de las ubicaciones de destino a su llegada. El traslado no va a ser sin costos. Los inversores de las propiedades del bajo Manhattan van a suf rir grandes pérdidas, por ejemplo. Sin embargo Kahn dice que podría haber ganancias también, al trasladarse la actividad desde ciudades con un stock de capital avejentado (como la inf raestructura decrépita de New York) hacia áreas más modernas. La velocidad del cambio climático también podría ayudar, señala Paul Romer de la Universidad de Nueva York, si cambios más amplios en habitabilidad ocurren suf icientemente despacio como para permitir un ajuste geográf ico relativamente suave. Pero el cambio podría ser demasiado rápido e impredecible para permitir una adaptación sencilla.
  GOBIERNOS INEFICIENTES. Los gobiernos pueden entorpecer el proceso de ajuste. Subsidios como los seguros estatales contra inundaciones para quienes viven en áreas vulnerables, pueden silenciar las señales de los precios que en otro caso alentarían a la gente a abandonar los lugares amenazados antes de que no tengan otra opción. Las ciudades "a prueba del clima" si es que existe alguna, podrían limitar su propio desarrollo al enf rentarse con f lujos de inmigrantes de esas áreas vulnerables. Eso, a su vez, podría desviar a los inmigrantes, quienes podrían terminar, no en la siguiente mejor alternativa al bajo Manhattan, sino en la décima mejor opción. Si quienes pueden benef iciarse del calentamiento usan al gobierno para proteger sus intereses, los costos del cambio climático podrían ser enormes. Las autoridades también pueden ayudar. Desmet y Rossi-Hansberg entienden que un impuesto al carbono podría elevar los ingresos relativos de ciudades innovadoras que para la producción dependen más de ideas que de recursos naturales, incentivando a las personas a migrar hacia lugares más productivos. Kahn también teme a las f allas de mercado. Áreas que pierden valor a medida que se vuelven más riesgosas pueden convertirse en imanes para f amilias pobres en busca de vivienda accesible. Eso podría sentar las bases para el desastre humanitario. El cambio climático requiere mucho de gobiernos que han hecho poco para merecer conf ianza.