El financiamiento para la adaptación al cambio climático debe garantizar que las instituciones
puedan cumplir con las funciones de planificación, monitoreo y medición
hidrológica, tareas básicas que generan información necesaria para diseñar infraestructura
artificial o natural que considere la variabilidad climática y la construcción
de escenarios más ajustados, entre otros. Esto implica también la generación de capacidades
en el largo plazo. Así mismo, cuando se cuenta con un marco institucional
claro, con funciones bien definidas y con mecanismos de información y rendición
de cuentas, se generan mejores condiciones para acceder a financiamiento externo
que complementen los fondos públicos para cubrir las inversiones necesarias para la
gestión sostenible del agua y la consecuente adaptación al cambio climático.
En general, “las inversiones en la gestión de recursos hídricos deberían considerarse
como un financiamiento para el desarrollo sostenible que también ofrece beneficios de
adaptación” (gwp, 2011). Considerando los resultados positivos económicos y sociales
que se generan, se podrán crear mejores condiciones para la adaptación y reducción de
la vulnerabilidad frente al cambio climático, lo que resulta importante resaltar en el
contexto de la gestión de financiamiento. En algunos países, se están fortaleciendo capacidades
en los Ministerios de Hacienda y Finanzas para mejorar el sistema de formulación
de proyectos de inversión, haciendo cambios en las etapas de pre-factibilidad para
incorporar el enfoque de riesgo en el diseño de infraestructura, lo que permitirá el
blindaje de la misma al cambio climático y estar mejor preparados tanto en la planeación
como en los requerimientos financieros que enfrentará el sector infraestructura.
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