miércoles, 30 de enero de 2013

El Instituto del Cambio Climático se aplaza de nuevo hasta el 2014

No ha empezado todavía el 2013 y ya hay un edificio emblemático del recinto de la Expo 2008 que no estará para este año como se preveía: el futuro Instituto de Investigación del Cambio Climático de Zaragoza. El centro que ocupará las instalaciones del pabellón de España en la muestra internacional tampoco estará el próximo año, en lo que significa el enésimo retraso de un proyecto, llamado a ser un referente internacional, cuya fecha de inauguración inicial se fijó para 2009 y, año tras año, se ha ido posponiendo. Ahora, en el mejor de los casos, abrirá con cinco años de retraso. Mientras, acumula el deterioro lógico provocado por el abandono, el desuso y porque en cuatro años no se ha metido ni un euro en su conservación. 
El Gobierno central respondió por escrito al senador y alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, el pasado 2 de noviembre, que "el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas tiene previsto destinar la cantidad de 2,14 millones de euros en el año 2013 y 1,03 en el 2014. Una estimación que, eso sí, también matiza que estará "sujeta a las disponibilidades presupuestarias", como lo ha estado en los últimos cuatro años. DOS HITOS Un periodo de tiempo en el que solo se han dado, en la práctica, dos hitos importantes para su reapertura: la constitución del Instituto de Investigación del Centro del cambio Climático (I2C2) como consorcio, en noviembre del 2011, en el que están incluidos el Ministerio de Economía y Competitividad, el de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el Gobierno de Aragón, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Zaragoza; y en segundo lugar, la encomienda a la empresa pública Sociedad Estatal de Gestión Inmobiliaria (Segipsa) de redactar el proyecto básico de remodelación del pabellón, cuyo pago se ha realizado este año. Desde que se anunciara ese encargo, hace un año, esta ha sido la principal labor realizada sobre el proyecto de reconversión de este edificio diseñado por el arquitecto navarro Patxi Mangado. 
En la actualidad, "se está procediendo a la supervisión del proyecto de ejecución", según informa el Ejecutivo central a Belloch en su escrito, y "se prevé su recepción y pago en la presente anualidad por un total de 148.920 euros". Ahora bien, sobre la previsión para iniciar los trabajos, ni una palabra, ni un compromiso, ni una previsión. "El comienzo de las obras estará condicionado al cumplimiento de la tramitación que supone la contratación del expediente y la consecuente adjudicación y firma del acta de comprobación del replanteo". Es decir, no hay fecha para empezar la reconversión

Trazando la historia de la agricultura y el cambio climático

Trazando la historia de la agricultura y el cambio climático Una nueva infografía que muestra el avance del sector agrícola para enfrentar al cambio climático a lo largo de la historia de las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) fue lanzada en el marco de la cumbre sobre el clima de este año en Doha. Lanzado antes de la quinta edición del Día de la Agricultura, Paisajes y Medios de Vida, celebrado el 3 de diciembre, La Historia de la Agricultura y el Cambio Climático: 
El Camino que Hemos Recorrido destaca eventos importantes en el calendario internacional, tales como la adopción del Protocolo de Kioto en 1997, el inicio de REDD en 2005 y el primer Día sobre Agricultura y Desarrollo Rural en 2009. “La agricultura ya sintiendo los efectos del cambio climático y el panorama es aun peor. Sin embargo, hay muchas opciones para la adaptación, y algunas de estas incluso conllevan beneficios colaterales de mitigación”, dijo Bruce Campbell, Director del programa de investigación de CGIAR sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria. De la agricultura dependen más de un millón de pobres en áreas rurales del mundo. 
Y es responsable del 80% de la deforestación total y de aproximadamente 31% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. El aumento en los rendimientos agrícolas y la mejora en técnicas de cultivo son solamente algunas de las maneras en que el sector podría ayudar a reducir su contribución total al cambio climático. Por ello los negociadores de la COP18 en Doha deben “apoyar el papel único de la agricultura en la respuesta mundial al cambio climático,” dijo Tracy Gerstle, copresidente de “Farming First”. El gráfico presenta el llamado a la acción hecho por las 19 organizaciones agrícolas más importantes del mundo, pidiendo la creación de un Programa de Trabajo sobre Agricultura bajo el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (OSACT) – grupo científico consultivo ante la CMNUCC. Se espera que un nuevo programa de trabajo del OSACT documente y comparta el conocimiento de las prácticas agrícolas mejoradas para informar la toma de decisiones alrededor de la agricultura y el cambio climático en la Conferencia de las Partes de la CMNUCC, a medida que preparan estrategias nacionales para abordar el cambio climático. “Ahora es momento de actuar. 
Los agricultores en el mundo están experimentando los impactos del cambio climático hoy y necesitan apoyo para poder adaptarse. La agricultura también puede convertirse en parte de la solución, dado el potencial de la misma para la mitigación”, agregó Gerstle. La infografía fue creada por “Farming First”, coalición de asociaciones de agricultores, ingenieros y científicos, en asociación con el programa de investigación de CGIAR sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) y el Centro Internacional para Agricultura Tropical (CIAT).

martes, 29 de enero de 2013

Las negociaciones del cambio climático quedan pendientes hasta el 2015

Tiempo de lectura: 3' 28'' No. de palabras: 547 
Redacción Sociedad 14:35 Domingo 09/12/2012 Tras el pobre resultado obtenido en Doha, las negociaciones impulsadas por la ONU sobre el cambio climático se focalizan en el encuentro previsto en 2015, con el fin de intentar evitar la preocupante perspectiva de un recalentamiento del planeta de 3º a 5º C. No obstante, la gran dificultad para llegar este fin de semana a un acuerdo muy limitado en Doha, finalmente impuesto por Catar, demuestra que las futuras negociaciones habrán de ser difíciles. “Si nos basamos en lo que hemos visto en estas negociaciones, no hay ningún motivo para ser optimista” , dijo el director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo. Paralelamente, “según los esquemas actuales, vamos rumbo a un probable aumento de 3º centígrados o más, hacia temperaturas muy superiores a las que ha tenido el Homo Sapiens”, declaró por su parte el economista británico Nick Stern, autor de un informe de referencia sobre el cambio climático. 
El objetivo de la ONU es que el aumento de la temperatura no supere los 2º C, con respecto a los niveles anteriores a la industrialización. Stern considera “crucial que todos los países desarrollados y en vías de desarrollo concentren de ahora en más todos sus esfuerzos para llegar a un acuerdo internacional fuerte y eficaz” en 2015. Para él, en Doha, una vez más, hubo un gran desajuste entre la escala y la urgencia de la acción requerida para controlar los altos riesgos de cambio climático y la voluntad política y la ambición que se ha manifestado. “Se va a necesitar mucho trabajo y muchos compromisos”, estimó por su parte Alden Meyer, de la Unión de Científicos Preocupados. Estados Unidos se opone a un acuerdo global que imponga objetivos y defiende un sistema flexible que permita a cada país determinar en qué medida puede contribuir para limitar el cambio climático. Catar, organizador de la conferencia de la ONU sobre el clima, anunció el sábado un acuerdo sobre la lucha contra el cambio climático, en particular sobre el acto II del Protocolo de Kioto, pero Rusia denunció lo que consideró un procedimiento forzado. Después de que las negociaciones se prolongaran más allá de lo previsto y con un día de retraso con respecto al calendario, el viceprimer ministro catarí Abdalá al Attiya, presidente de la conferencia, subió a la tribuna y adoptó, en ráfagas, la serie de textos en discusión desde el 26 de noviembre. 
El acto II del Protocolo de Kioto compromete a la Unión Europea, a Australia y a una decena de países industrializados a reducir sus emisiones de gas con efecto de invernadero (GEI) antes de 2020. Este capítulo, cuyo alcance será esencialmente simbólico ya que los países comprometidos sólo representan el 15% de las emisiones de GES en el mundo, es la pieza clave del acuerdo negociado por más de 190 países en la capital de Catar. La próxima gran cita es la de 2015 en París para lograr un acuerdo “ universal ” sobre las reducciones de GEI que implique a todos los países, incluidos a los dos grandes contaminantes del planeta, China y Estados Unidos, con medidas que deberían entrar en vigor en 2020.

lunes, 28 de enero de 2013

4 deudas de la humanidad con el planeta

La reducción de seis gases de efecto invernadero fue el principal compromiso del Tratado de Kioto firmado en 1997. El documento especificaba que, entre el 2008 y el 2012, los estados firmantes debían reducir al menos el 5% de sus emisiones. En menos de un mes se vence el plazo y ese compromiso no se ha cumplido. María Amparo Albán, miembro del Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental, CEDA, cree que el contexto económico no es favorable para asumir nuevos compromisos. “Los ánimos para lograr emprendimientos son nulos y las expectativas respecto a un acuerdo de cambio climático, pocas”. Los resultados de últimas Convenciones Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático han demostrado que no hay compromiso. Daniel Ortega, director de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Cancillería, opina que en Doha, Catar es evidente que los intereses públicos se superponen al interés colectivo. “No hay claridad de que el protocolo de Kioto se renueve en un segundo periodo”, agrega. Reforestación 
La tala de árboles no baja La deforestación causa el 18,12% de las emisiones de carbono del mundo; los bosques son el hogar del 80% de la biodiversidad terrestre. La información es parte de un reporte de las Naciones Unidas que también afirma que más de 13 millones de hectáreas de bosque se pierden al año producto de la deforestación. El Programa de Naciones para el Medio Ambiente fomenta la reforestación mediante el programa Planta por el planeta. Hasta el momento, en todo el mundo, se han plantado 12,6 billones de árboles; la meta es que cada país siembre 14 billones. En la página web de esta campaña se registra que en Ecuador se han plantado 9 millones. El más reforestado es Etiopía. Le siguen México con 1 000 millones de árboles, seguido por Turquía con 105 millones y Kenia con 100 millones Hoy, los bosques primarios o vírgenes solamente componen el 36% de la cobertura de bosque del mundo (1,35 mil millones de hectáreas). La continua pérdida de estos bosques es significativa porque almacenan más carbono y albergan más biodiversidad que los bosques plantados y en regeneración. Los bosques secundarios y de regeneración natural representan un 57% (2,15 mil millones de hectáreas). Los bosques del mundo almacenan 289 gigatoneladas (miles de millones de toneladas métricas) pero esto podría cambiar si el nivel de deforestación sigue en ese nivel y el de reforestación no aumenta.
Fondo verde 
Financiamiento no se concreta El Fondo Verde para el Clima está destinado a asistir a los países pobres a afrontar el cambio climático. Debido a la cantidad de países que acordaron crearlo, este fondo podría tener un presupuesto mayor que el del Banco Mundial. Sin embargo, ahora está vacío y tampoco hay compromisos financieros para alimentarlo. El panorama es desesperanzador a pesar de que el fondo, según lo acordado en el 2011 en Durban, deba empezar a entregar dinero a inicios del 2013. “El asunto ha llegado a un punto crítico. Los países en desarrollo están amargados pues ven, una vez más, que las naciones industriales no cumplen sus promesas”, dijo el asesor de políticas sobre cambio climático de Oxfam International, Timothy Gore, en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. La meta es invertir 100 000 millones de euros anuales en la protección ambiental y en la adaptación al cambio climático a partir del 2020. La comunidad internacional no se pone de acuerdo acerca del financiamiento a largo plazo. Se pretende recabar fondos públicos pero también se buscará inversión privada. El inconveniente es que no se concretan los mecanismos para hacerlo. Actualmente el dinero destinado a combatir el cambio climático proviene de distintas instituciones: Adaptation Fund, Global Environment Facility, y un sinnúmero de proyectos dentro de la cooperación bilateral para el desarrollo.
Combustibles fósiles 
Se requieren energías limpias El carbón, aceite, gas natural y petróleo son combustibles fósiles. Este último provee el 38% de la energía mundial total. En la mayoría de países el petróleo sigue siendo la fuente principal para producir energía además de ser la materia prima para el plástico. La extracción y el uso de los combustibles generan mayor cantidad de gases de efecto invernadero. Es decir que las naciones, al firmar los acuerdos de reducción de estos gases contaminantes, se comprometen a disminuir el uso de petróleo, una propuesta que aún resulta difícil de cumplir para los mayores emisores, EE.UU. y China. Por eso, muchos países desarrollados se han negado a firmar el segundo compromiso (de Kioto) o han puesto condiciones para sumarse, mientras los países en desarrollo insisten en establecer el segundo compromiso. En el 2011, la concentración de dióxido de carbono (CO2, principal gas con efecto invernadero) en la atmósfera alcanzó 390 ppm, o sea 40% más de lo que estaba en la época preindustrial (280 ppm), subrayó la semana pasada la Organización Meteorológica (OMM). Las cifras sobre el aumento de gases de efecto invernadero son preocupantes y seguirán en aumento si no se empieza a utilizar energías alternativas. Algunas naciones hacen esfuerzos individuales por aumentar el uso de energías limpias, como Alemania, donde el 19,9% de la producción eléctrica del país ya proviene de energía renovable.
Temperatura 
El deshielo sigue en aumento Bajar el 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero evitaría ese temible aumento de temperatura de 2°C en el año 2020. A pesar de que varios estudios apuntan a que esta reducción es imposible porque los países no han tomado medidas drásticas para la reducción de estos gases contaminantes, el informe Climate Action Tracker difundido la semana pasada plantea que esta alternativa siguen siendo factible. El Banco Mundial, en cambio, es menos esperanzador al difundir que el próximo siglo la temperatura aumentaría en 4°C. Las consecuencias más evidentes de este aumento de temperatura han tenido su escenario en las zonas árticas. Un estudio reciente de la NASA determinó que la extensión de la capa de hielo del océano Ártico en septiembre del 2012 era de 3,40 millones de kilómetros cuadrados por debajo de la media calculada entre septiembre del 1979 al 2000. Es decir, que el área de hielo perdido equivale a dos veces a Alaska. Que el Ártico se descongele no se reduce a un problema paisajístico. Su hielo es crucial para la fauna, mantiene estable la región polar y ayuda a moderar el clima del planeta. Otro ejemplo para demostrar que la situación es la más crítica en los últimos 50 años es Groenlandia. En cuatro días (en septiembre) el 97% de la parte más superficial del hielo que la cubre se derritió, cuando lo habitual cada verano era que solamente se viera afectada la mitad de la superficie. La desaparición de glaciares no solo aumenta el nivel del mar, sino que abre nuevas rutas marítimas, da acceso a yacimientos de petróleo y gas y, de paso, a potenciales disputas por las fronteras. Las poblaciones costeras serían las primeras afectadas.

domingo, 27 de enero de 2013

Ecologia, Medio Ambiente y Energias Renovables en la Naturaleza

Coincidiendo con la inauguración de la Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebra en Doha (Qatar) desde este lunes Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias, 27/11/2012, 10:56 h | (19) veces leída Oxfam Internacional ha advertido de que la mayor parte de la lucha contra el cambio climático por parte de los países desarrollados se está haciendo con préstamos con intereses a cargo de los países receptores y fondos "reciclados". 
Coincidiendo con la inauguración de la Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebra en Doha (Qatar) desde este lunes, la organización internacional ha publicado un informe en el que denuncia que solamente el 33 por ciento de la financiación concedida desde la Cumbre de Copenhague puede ser considerada "nueva" respecto a compromisos anteriores. Asímismo, señala que el 43 por ciento de la "Ayuda inmediata" de 30.000 millones de dólares que los países desarrollados destinaron a la lucha contra el cambio climático para el periodo 2010-2012 se ha hecho en forma de subvenciones. De este modo, gran parte de la financiación se ha hecho mediante préstamos con interés a cargo de los países en desarrollo que reciben las ayudas, según la organización. 
Por ello, una portavoz de Oxfam Internacional, Laura Benavides, ha alertado del peligro de un "abismo fiscal" en los países en desarrollo al finalizar el periodo de financiación 2010-2012 ante la incógnita de si los países desarrollados renovarán el compromiso. Asímismo, la organización ha criticado que la estructura del 'Fondo Verde' que se creó tras la cumbre de México 2011 para canalizar las ayudas de 100.000 millones de dólares anuales comprometidos en Copenhague sigue "vacío". El asesor de políticas sobre el cambio climático de Oxfam Internacional, Tim Gore, ha asegurado, en referencia a la conferencia de Doha, que los políticos deberían estar "obligados" a trabajar "de forma urgente" para aumentar los fondos destinados a la lucha contra el cambio climático y la adaptación a sus efectos. 
En este sentido, Gore ha señalado que los líderes deben buscar nuevas formas de conseguir financiación adicional para el Fondo Verde y ha puesto como ejemplo iniciativas para reducir la emisión de carbono del transporte marítimo y aéreo y el impuesto sobre las transacciones financieras. Por último, la organización ha hecho un llamamiento a los líderes mundiales para que renueven el periodo de compromiso con la lucha contra el cambio climático que finaliza al término de 2012 y les ha pedido que adopten medidas "más rigurosas" y compromisos "más ambiciosos" para el siguiente periodo.

viernes, 25 de enero de 2013

Reunión sobre cambio climático amplia el Protocolo de Kioto hasta 2012

Casi 200 paises se reunieron el sábado en Doha, la capital de Catar, en la cumbre de la ONU sobre cambio climático, donde se aceptó extender el tratado hasta el 2020. Este pacto limita la liberación de gases invernadero producidos por las grandes industrias. | Diciembre 10 de 2012 
Después de una intensa noche de negociaciones, los presentes acordaron un nuevo periodo de compromiso de Kioto de ocho años, sin contar con Japón, Rusia, Canadá y Nueva Zelanda. Según la viceministra de Medio Ambiente colombiana, Adriana Soto, "Los países que se han comprometido a reducir sus emisiones durante el segundo periodo de Kioto, con los de la Unión Europea, Australia y Noruega a la cabeza, generan poco más del 15 % del total de emisiones contaminantes mundiales". 
La cumbre de Doha debería haberse clausurado el viernes, pero a última hora había varios frentes abiertos en los diferentes grupos de negociación, entre ellos, la normativa de control para garantizar la transparencia en el cumplimiento de los diferentes mecanismos del Protocolo de Kioto.

El aumento de los mares supera todas las previsiones de las Naciones Unidas

Un crecimiento 60% más rápido que lo anticipado por la ONU 
Un estudio demuestra la gravedad de la situación. Refugiados y conflictos climáticos en perspectiva. Las aguas de los mares en el planeta crecen aceleradamente. Con un avance 60 por ciento más rápido de lo proyectado por los expertos de las Naciones Unidas en su informe del 2007. Así la sostiene un estudio que acaba de ser publicado en “Environmental Researchs Letters”, revista británica especializada en la materia, y que fue retomado en las últimas horas por diversos medios internacionales de información. Las preocupantes revelaciones coinciden con la realización en Doha, capital de Catar, de las 18 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Allí, representantes de 190 países reunidos desde el lunes 26 de noviembre hasta el 7 de diciembre, deben evaluar el futuro del Protocolo de Kioto y avanzar los contenidos de lo que debería ser un acuerdo amplio sobre el clima previsto para 2015. 
Crecen las aguas El estudio de la publicación especializada sostiene que los mares podrían crecer en torno a 1 metro hasta el fin del siglo, superando significativamente las cifras de entre 18 y 59 centímetros anticipadas por el Grupo de Expertos de la ONU sobre el Clima (GIEC) en su informe del 2007. De perpetuarse el actual nivel de calentamiento global y de crecimiento de las aguas, regiones enteras del globo, ubicadas a menos de un metro por sobre el nivel del mar, como por ejemplo Bangladesh, estarían condenadas a desaparecer. Concentraciones urbanas como la ciudad de Nueva York podrían confrontarse a una situación semejante a la recientemente vivida con el huracán Sandy. Desastre ecológico, conflictos crecientes por los recursos naturales y millones de refugiados climáticos, serían parte de ese catastrófico escenario anticipado por el estudio de la revista británica. 
Conferencia de Doha Las señales de alerta se multiplican en las dos primeras jornadas de la Conferencia sobre el Cambio Climática de Catar, inaugurada el pasado lunes 26 de noviembre. Las voces más realistas subrayan la preocupación creciente en no lograr controlar el calentamiento climático en 2 grados, máxima soportable según hipótesis de especialistas. De mantenerse el ritmo creciente actual de calentamiento sin tomarse medidas drásticas de control de la emisión de gases, se baraja la hipótesis de un aumento de entre 3 y 5 grados hasta el final del siglo. Entre calentamiento global y crecida acelerada del nivel del mar, la Conferencia de Catar se confronta a decisiones radicales. La apuesta es intentar un nuevo acuerdo global que se firmaría en 2015 y que entraría en vigor a partir del 2020. Actualizando y reemplazando el Protocolo de Kioto (1997) y Kioto 2.

jueves, 24 de enero de 2013

Conclusión

El cambio climático puede implicar una seria amenaza para el ser humano y para los ecosistemas. Combatirlo y remediar sus efectos podría representar costos muy altos desde el punto de vista económico, e invaluables desde el punto de vista de salud, pérdida de especies, culturas, territorios, etcétera. La solución debe conformarse con base en un esfuerzo global, pero considerando las capacidades y responsabilidad histórica de cada país. Idealmente, las naciones desarrolladas deberían asumir el liderazgo en la mitigación de emisiones y apoyar a las menos desarrolladas –que son más vulnerables para proteger a sus generaciones futuras y cuidarse de los efectos del cambio climático–, si no obligados por un compromiso legal, movidos, al menos, por consideraciones éticas.

Responsabilidad histórica y futura - IV

Un punto esencial para combatir el cambio climático de forma efectiva y equitativa será reconocer que la mayor parte de las emanaciones de gases de invernadero ha sido producida por las naciones desarrolladas, y que a pesar de que en algunas décadas las emisiones anuales de los países en desarrollo podrían superar a las de los desarrollados, a lo largo del siglo las emisiones per cápita de la gran mayoría de los primeros probablemente seguirán siendo inferiores; además, se debe considerar que la contribución prevista de éstos al calentamiento global, difícilmente igualará a los desarrollados hasta finales del siglo XXl, dado que el sistema climático responde a los 32 Watson, Robert T..., op. cit. 33 Ibid . gases de invernadero acumulados y no a la producción anual.32 De acuerdo con estimaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el costo para las naciones desarrolladas de cumplir 5.2% de reducción de emisiones de gases de invernadero para el 2012 con respecto a 1990 señalado por el Protocolo de Kioto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, podría oscilar entre 0.2 y 2.0% de su producto interno bruto (PIB) y 0.1 y 1.0% del mismo si se estableciera un mercado de emisiones entre estos países. Este costo podría disminuirse aún más si se tomaran en consideración otros medios para bajar emanaciones de manera costo-efectiva (utilizar bosques y otros sumideros para absorber carbono, instrumentar proyectos de reducción conjuntos entre países desarrollados, con economías en transición y en desarrollo). Cabe mencionar que, aunque el nivel de reducción de emisiones requerido por el Protocolo de Kioto está muy lejos de resolver el problema del cambio climático, representa un primer paso imprescindible para lograrlo. Además, en la práctica, cumplir con esta meta implica un esfuerzo mucho mayor al que se puede pensar inicialmente, pues la mayoría de los países desarrollados ha aumentado de manera considerable la generación de gases de invernadero desde 1990

miércoles, 23 de enero de 2013

Responsabilidad histórica y futura - III


Se espera que para el 2020 las naciones en desarrollo sobrepasen a las desarrolladas tanto en demanda de energía como en emisiones de carbono, dados los pronósticos de rápido crecimiento demográfico, aumento del ingreso per cápita, mejores estándares de vida y mayor industrialización. Se prevé que para el 2015 las emisiones de carbono de los países en desarrollo estén por el orden de 46.0% del total global y cerca de 49.0% en el 2020, comparadas con 42.0 y 39.0% que podrían representar las de los países desarrollados, respectivamente. Sin embargo, en términos de emisiones por persona, se espera que las de las naciones industrializadas se mantengan muy superiores a las de la mayoría de los países en desarrollo. Sólo las emisiones per cápita de Corea del Sur, previstas en 3.6 tC/persona para el 2020, podrían competir con las de los desarrollados.31 La estabilización de las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero requerirá reducciones de emisiones en todas las regiones; las naciones desarrolladas no podrán lograrla por sí mismas. Cuanto menor sea el nivel de estabilización que se quiera alcanzar o cuanto mayores sean las concentraciones en el escenario base, más tempranas y pronunciadas deberán ser las reducciones.

Responsabilidad histórica y futura - II

Como se puede observar, los países del cuadro 2 son ricos (desarrollados), con muchos habitantes (en desarrollo) o ambos. Sin embargo, aunque las emisiones totales de estos grupos pueden ser comparables, las condiciones en las que se generan suelen no serlo: mientras que en una nación en desarrollo éstas son de supervivencia, al cubrir las necesidades básicas de una gran población, una desarrollada con mucho menos habitantes puede generar una cantidad mayor al elaborar bienes y servicios para mantener altos niveles de confort. Para ilustrar esto, basta comparar las emanaciones de CO2 e ingreso per cápita de un chino (0.5 toneladas de carbono al año por habitante –tonC/año/hab– y 3 105 dólares de ingreso per cápita) o un hindú (0.2 tonC/año/ hab y 2 077 dólares) con las de un estadounidense (5.6 tonC/año/ hab y 29 605 dólares).29 Otro factor de desequilibrio es la disponibilidad de combustibles, tecnologías eficientes y conocimientos, pues producir el mismo bien o servicio puede significar volúmenes de emisión muy diferentes al variar estos aspectos. Con base en los pronósticos de crecimiento económico regional y la demanda de energía, se espera que las emisiones de carbono de las dos primeras décadas de este siglo aumenten a una tasa promedio anual de 2.1%, más del doble de la que se registró de 1990 a 1997. Del incremento de las emisiones globales de carbono, se prevé que 70.0% se deba a países en desarrollo: tan sólo las proyectadas para China podrían constituir 33.0 por ciento. Por su parte, las del mundo industrializado representarían 23.0% y los países de Europa del este y de la antigua Unión Soviética contribuirían con el restante 7.0 por ciento.30 

Responsabilidad histórica y futura - I


Como hemos visto, las emanaciones de gases de invernadero generadas por la actividad humana son responsables, al menos en parte, del cambio climático. Sin embargo, dentro de esta responsabilidad, compartida por toda la humanidad, cabe hacer una diferenciación de acuerdo con la contribución histórica en términos del volumen de emisión de estos gases. Durante los últimos 100 años, los países industrializados (que albergan a 20.0% de la población mundial) han sido responsables de alrededor de 63.0% de las emisiones netas de carbono por quema de combustibles fósiles y modificaciones de uso de suelo. Estados Unidos de América y Canadá han contribuido con cerca de 25.0% del total, mientras que Europa ha producido, aproximadamente, 21.0% (gráfica 3). En contraste, unos 140 países en desarrollo han generado en conjunto apenas 37.0% de dichas emisiones.27 De las 20 naciones con mayor producción de carbono por quema de combustibles fósiles de 1900 a 1999, sólo cuatro son países en desarrollo, destacando China y la India, que aportan 7.0 y 2.0% de las emisiones totales del periodo, respectivamente, pero que a la vez representan 40.0% de la población mundial. En comparación, Estados Unidos de América, con una población ocho veces menor a la de estos dos países en conjunto, ocupa el primer lugar de la lista con 30.3% de dichas emisiones. Si bien México se encuentra en esta lista, su contribución lo pone en el lugar 17, con apenas 1.0% del total (cuadro 2).

martes, 22 de enero de 2013

La vulnerabilidad de México - II

Asimismo, el análisis constató que el país resultaría muy vulnerable a la modificación climática considerando los procesos de desertificación y sequía meteorológica, en especial al norte y en las zonas más densamente pobladas.22 Los recursos hidrológicos más inermes serían los de la región central del país, así como los ubicados en la cuenca del Lerma-Chapala-Santiago.23 El aumento del nivel del mar afectaría, principalmente, la región del Golfo de México, que integra ocho de los 10 puertos pesqueros y tres de los cinco puertos industriales más importantes del país. El Estudio identificó las zonas costeras con mayor vulnerabilidad en Tamaulipas (laguna deltaica del Río Bravo), Veracruz (Laguna de Alvarado, río Papaloapan), Tabasco (complejo deltaico Grijalva-Mezcapala-Usumacinta), Yucatán (Los Petenes) y Quintana Roo (bahía de Sian Kaán y Chetumal).24 Las actividades productivas que dependen del agua como insumo se verían afectadas por el cambio al modificarse también la distribución y abundancia de ésta; además, las plataformas petroleras de la costa del Golfo podrían ser vulnerables al aumento del nivel del mar. El sector energético de la región centro del país destaca por su alta vulnerabilidad.25 Los asentamientos humanos estarían muy expuestos en los estados con rápido crecimiento poblacional, gran consumo de agua y en los que se registran altos niveles de incidencia de enfermedades infecciosas, en particular en la región del norte (Tamaulipas y Chihuahua), en la zona del centro (Jalisco y México) y en el Golfo de México (Tabasco).26 En resumen, de acuerdo con los análisis de vulnerabilidad del Estudio de país, el cambio climático tendría serias consecuencias para México, exponiéndolo a cuantiosas pérdidas de toda índole.

La vulnerabilidad de México - I

El riesgo de nuestro país a los efectos del cambio climático fue analizada en el marco del Estudio de país18, en el cual se menciona que la temperatura podría aumentar de 3 a 4o C en el noroeste, reduciéndose ligeramente hacia el sur-sureste, donde el incremento sería de poco más de 2 grados centígrados. La precipitación podría ser más intensa, o por el contrario, reducirse en toda la República –dependiendo del modelo de simulación usado–; pero en todo caso, las implicaciones de estas diferencias, en términos de la vulnerabilidad, serían negativas. Los estudios se hicieron suponiendo una concentración atmosférica de CO2 del doble de la que existía antes de la Revolución Industrial (de unas 280 ppmv); como hemos visto, esta situación podría alcanzarse, e incluso, superarse en los las predicciones del Estudio de país pudieran resultar optimistas para lo que se podría observar a finales del siglo. Con base en las proyecciones sobre temperatura y precipitación, la investigación analizó los efectos de estos cambios sobre diferentes áreas de interés para el país. Los resultados mostraron que la producción de maíz de temporal en México se vería afectada de manera negativa, pues la proporción del territorio nacional no apto para este cultivo –con base en los requerimientos óptimos de temperatura y precipitación– pasaría de 59.6% actual a 75.0 por ciento. Entre 8.4 y 22.0% sería moderadamente apta y sólo entre 2.5 y 15.9% sería apta.20 El incremento en las áreas no aptas se debería en gran medida a la pérdida de superficie de aptitud media, mientras que la ganancia en superficies aptas en el centro del país sería causada por el aumento de la temperatura mínima en tierras altas como Atlacomulco. Los estudios enfocados a determinar las posibles alteraciones en los tipos de vegetación debido al cambio climático mostraron que 50.0% de la vegetación del país tendría modificaciones, siendo los ecosistemas forestales pertenecientes a los climas templados los más afectados. El cuadro 1 muestra los posibles cambios de cobertura vegetal obtenidos con tres modelos diferentes.
a/ Este modelo considera un aumento en la temperatura de 2° C y un decremento en la precipitación de 10.0 por ciento.b/ El Modelo Canadian Climate Center (CCCM) y el Geophysical Fluids Dynamics Laboratory (GFDL) son modelos de circulacióngeneral que se han usado para estudiar el impacto del incremento en la concentración de gases de invernadero en la atmósfera. Éstosson los instrumentos más útiles de que se dispone en la actualidad para modelar el clima y el cambio climático.Fuente: Villers Ruiz, Lourdes e Irma Trejo Vázquez. “El cambio climático y la vegetación en México”, en: México: una visión hacia el sigloXXI. El cambio climático en México. SEMARNAP, UNAM, U.S. Country Studies Program, 1999. p. 69.

lunes, 21 de enero de 2013

Lo que se espera - III

Los cambios previstos podrían producir, además, un incremento en el número de personas en peligro de contraer malaria del orden de decenas de millones por año, principalmente en las zonas pobladas menos protegidas, en áreas templadas y en los trópicos y subtrópicos. Podrían, también, presentarse incrementos en enfermedades infecciosas como la salmonelosis, el cólera y otras relacionadas con el agua y los alimentos, en especial en regiones tropicales y subtropicales, debido a los efectos del clima en la distribución y temperatura del agua y sobre la proliferación de microorganismos. 
El aumento del nivel del mar podría, de igual manera, producir impactos negativos sobre los asentamientos humanos, el turismo, los suministros de agua dulce, la pesca, las infraestructuras expuestas, los suelos agrícolas y secos, así como los pantanos, causando pérdidas de tierras y económicas y el desplazamiento de millones de personas.17 Por su parte, los ecosistemas naturales podrían verse afectados de diversas formas: cambios en la composición y productividad de los sistemas ecológicos, pérdida de biodiversidad, alteraciones en la distribución de especies de bosques, decoloración y desaparición de arrecifes de coral, etcétera. 

  Las emanaciones de gases de invernadero generadas por la actividad humana son responsables, al menos en parte, del cambio climático. Sin embargo, dentro de esta responsabilidad, compartida por toda la humanidad, cabe hacer una diferenciación de acuerdo con la contribución histórica en términos del volumen de emisión de estos gases.

Lo que se espera - II

Al calentarse el clima, la evaporación podría incrementarse, y se podría ver un aumento en la precipitación media global y en la frecuencia de lluvias intensas. Sin embargo, mientras que algunas áreas podrían experimentar mayores precipitaciones, otras tendrían una reducción de las mismas. En general, se espera que las lluvias aumenten en altas latitudes tanto en verano como en invierno, que las latitudes medias (África tropical y la Antártica) tengan incrementos en invierno y que el sur y este de Asia los experimente en verano. Por su parte, Australia, América Central y el sur de África tendrían reducciones en la precipitación durante el invierno.
De la misma forma, es de esperarse una mayor incidencia de algunos fenómenos climáticos extremos como episodios de temperaturas extremadamente altas, eventos de fuerte precipitación, déficits de humedad en los suelos, incrementos en la intensidad máxima de vientos y precipitación de ciclones tropicales, inundaciones, sequías e incendios, así como brotes de pestes en algunas regiones del mundo, aunque aún es incierto si la intensidad de las tormentas en latitudes medias aumentaría.15 Los sistemas de tipo socioeconómico (recursos hídricos, agricultura, silvicultura, pesca, asentamientos humanos, etc.), los ecosistemas terrestres y acuáticos y la salud humana son sensibles a la magnitud y el ritmo del cambio climático, así como a las modificaciones en climas extremos y a la variabilidad climática. 
Los países en desarrollo serían los más afectados, debido a una serie de factores, entre los que destacan su reducido acceso a tecnologías para adaptarse, recursos financieros e información, e incluso, su localización geográfica, pues muchos de ellos se encuentran en zonas áridas y semiáridas, susceptibles a experimentar aumentos en la frecuencia y magnitud de las sequías. Se espera que la productividad agrícola se reduzca hasta en 30.0% en África y América Latina durante este siglo, por lo que aumentaría el riesgo de hambruna en algunos lugares de los trópicos y subtrópicos donde vive gran parte de la gente más pobre del mundo.

Lo que se espera - I


Como consecuencia del incremento de los niveles de concentración atmosférica de CO2 y otros gases de invernadero, se espera que la temperatura media superficial a nivel global aumente entre 1.4 y 5.8° C de 1990 al 2100. Dicho incremento en la temperatura no sólo es entre dos y 10 veces superior al observado en los últimos 100 años (0.6° C), sino que, además, no tiene precedente en los mil años anteriores y se pronostica que ocurrirá a un ritmo significativamente más rápido que los cambios observados en los últimos 10 mil años.13 Se espera que las modificaciones previstas en la temperatura varíen de manera regional, y que las latitudes mayores se calienten mucho más que el promedio global. Es probable, también, que en el futuro aumente la frecuencia del fenómeno de El Niño, ocasionando una mayor incidencia de inundaciones y sequías en gran cantidad de lugares de los trópicos y subtrópicos. Por otra parte, la expansión térmica de los océanos y el decrecimiento de los glaciares podría hacer que el nivel del mar aumentara entre 8 y 88 cm en el periodo de 1990 al 2100, trayendo consecuencias graves para países como Bangladesh y las pequeñas naciones insulares (figura 1).

domingo, 20 de enero de 2013

Cambio climático global - III

Existe, además, evidencia observacional de que6 el nivel medio del mar está subiendo (de 1900 a 1999 aumentó entre 10 y 20 cm); los glaciares no polares se están reduciendo en todo el mundo; los hielos del Ártico están adelgazando en verano; en eventos de fuerte precipitación está cayendo una mayor proporción de la misma; la incidencia de sucesos climáticos extremos está aumentando en algunas partes del mundo; los episodios de El Niño han sido más frecuentes, persistentes e intensos desde mediados de la década de los años 70, comparados con los observados durante el siglo pasado; en algunas regiones, como en partes de Asia y África, se ha observado un incremento en la frecuencia e intensidad de las sequías durante las últimas décadas; algunos aspectos importantes del clima parecen no haber sufrido cambios, tal es el caso de la frecuencia e intensidad de las tormentas tropicales y el número de días con tormentas eléctricas o granizo. De la misma forma, algunos cambios en los sistemas biológicos, como la aparición temprana de flores en árboles, la puesta de huevos de aves antes de lo usual, el alargamiento de la temporada de cultivo en el hemisferio norte, el cambio de rangos de distribución de insectos, plantas y animales hacia los polos y hacia mayores altitudes y la incidencia creciente de corales decolorados se han asociado a cambios regionales en el clima. Si bien dichos sistemas biológicos están sujetos a numerosas presiones que pueden alterar su comportamiento, debe notarse que los cambios observados son consistentes con respuestas biológicas al clima bien conocidas.7 La información disponible sugiere que la actividad humana está implicada en las modificaciones del clima y, en particular, en el calentamiento observado en los pasados 50 años8; de hecho, el aumento de temperatura observado desde alrededor de 1970 no se puede explicar considerando sólo fenómenos naturales (por ejemplo, las alteraciones en la actividad solar y las exhalaciones volcánicas)9. Las emisiones anuales promedio de CO2 por quema de combustibles fósiles y cambios de uso de suelo en la década de los años 90 fueron de alrededor de 7 500 millones de toneladas de carbono (MtC), y se espera que para el 2100 sean de entre 5 mil y 35 mil MtC. Durante los últimos 20 años, la incorporación de CO2 a la atmósfera se ha debido en 75.0% a la quema de combustibles fósiles, y el resto, prácticamente, a cambios de uso de suelo, en particular a la deforestación. Este rango de emisiones significaría que la concentración atmosférica de CO2 actual, de 368 partes por millón por volumen (ppmv), pasaría a estar entre 540 y 970 ppmv para el 2100. Si se consideran ciertas incertidumbres, este rango de concentración podría oscilar entre 490 y 1 260 ppmv. Al aumentar la cantidad de CO2 en el aire, los océanos y los suelos absorberían cada vez menos emisiones antropogénicas de este gas, lo que incrementaría aún más la acumulación de las mismas en la atmósfera

Cambio climático global - I


Durante los últimos 400 mil años, el clima de la Tierra ha sido inestable, con temperaturas oscilantes de un clima cálido a una edad de hielo en tan sólo unas décadas. Sin embargo, estas variaciones han sido menos frecuentes de 10 mil años a la fecha. De acuerdo con la evidencia disponible, es poco probable que la temperatura media global haya variado más de 1° C en un siglo en el transcurso de este periodo.2 Gracias a estudios realizados en núcleos de hielo, se ha establecido una sólida correlación entre el contenido de CO2 en la atmósfera y la temperatura terrestre; como se puede ver en la gráfica 1, altas concentraciones atmosféricas de este gas han coincidido con incrementos en la temperatura media global.

Cambio climático global: causas y consecuencias

Cada vez resulta más evidente que las emisiones de gases de invernadero generadas por el hombre están afectando el clima del planeta. Durante el último siglo se registraron incrementos en la temperatura global que no son explicables en su totalidad por causas naturales, trayendo consigo cambios que van desde el aumento del nivel del mar hasta alteraciones en el comportamiento de los animales, y se espera un mayor calentamiento y modificaciones aún más importantes en el futuro. La solución al problema y sus consecuencias deben involucrar a todos los países, tomando en cuenta sus diferentes condiciones y capacidades. Cambio climático global: causas y consecuencias 

Gases de invernadero 

La temperatura de un planeta está definida por su masa, la distancia con respecto al Sol y la composición de su atmósfera, que en el caso de la Tierra está compuesta por 78.0% de Manuel Estrada Porrúa* nitrógeno, 21.0% de oxígeno y 1.0% de otros gases, entre ellos los de invernadero: vapor de agua, bióxido de carbono (CO2) , metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), principalmente. Éstos tienen la capacidad de retener parte de la radiación infrarroja emitida por la superficie terrestre, manteniéndola así aún más caliente de lo que estaría en su ausencia, lo que ocasionaría que la temperatura media fuera de alrededor de -20 grados centígrados


sábado, 19 de enero de 2013

Mirando hacia el futuro

La Unión Europea está convencida de que podemos reducir nuestra producción de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, conseguir que siga mejorando la calidad de vida. No son dos objetivos incompatibles. Pero para ello será necesario modificar nuestra manera de vivir y de producir y usar la energía. Los líderes europeos se han puesto de acuerdo en que no puede permitirse que las temperaturas mundiales aumenten más de 2 ºC por encima de los niveles preindustriales, ya que, de hacerlo, se incrementarían enormemente en el mundo los riesgos de escasez en el suministro de agua y alimentos y de catástrofes medioambientales. 
Para alcanzar el objetivo de los 2 ºC, habrá que tomar medidas de gran envergadura después de 2012, año en que deben lograrse los objetivos del Protocolo de Kyoto. Podría resultar necesario que los países industrializados redujeran sus emisiones de gases de efecto invernadero, con respecto a los niveles de 1990, en un 15-30 % para 2020, y en un 60-80 % para 2050. Pero también es importante que los países en desarrollo que están progresando económicamente participen en un futuro acuerdo, ya que sus emisiones aumentan rápidamente. Están iniciándose las conversaciones internacionales sobre el futuro régimen del cambio climático. La Comisión Europea ha publicado ya un documento en el que se subrayan algunos elementos básicos que debería incluir el nuevo régimen, tales como una amplia participación de todos los países que emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero y un decidido impulso en favor de las nuevas tecnologías respetuosas del clima.

viernes, 18 de enero de 2013

Qué podemos hacer todos nosotros - II

• Si tú o tus padres compráis un nuevo electrodoméstico, por ejemplo un frigorífico o una lavadora, cercioraos de que la etiqueta europea de eficiencia energética que todo electrodoméstico debe llevar sea «A»: esto garantiza que hace un uso muy eficiente de la energía. 

• Busca productos que lleven la etiqueta ecológica europea, simbolizada por una florecita (véase el extremo superior izquierdo del recuadro), en tiendas y supermercados. Esto significa que los han fabricado ajustándose a normas medioambientales estrictas. 

• No pongas la calefacción muy alta. Bajar la temperatura en solo 1 ºC puede reducir hasta en un 7 % la factura energética de una familia. 

• Para ventilar, abre la ventana de par en par durante unos minutos y luego vuélvela a cerrar, en vez de dejar que el calor se escape durante mucho rato. 

• El automóvil particular es responsable del 10 % de las emisiones de CO2 de la UE. El transporte público, la bicicleta y la marcha a pie son alternativas más baratas y saludables. 
• Si tus padres van a comprar un coche nuevo, pídeles que sea un modelo pequeño y eficiente. De acuerdo con la legislación europea, los fabricantes de automóviles deben mostrar la información relativa a la cantidad de CO2 que emiten sus automóviles. 
• Las emisiones de CO2 producidas por los aviones aumentan a un ritmo superior al de cualquier otra fuente. Para distancias de unos pocos centenares de kilómetros, utiliza alternativas como el tren o el autocar. • Planta un árbol en la escuela, en el jardín o en el barrio. Cinco árboles absorben habitualmente 1 tonelada de CO2 a lo largo de su vida.

Qué podemos hacer todos nosotros - I

Aunque el cambio climático sea un problema mundial, la colaboración de cada uno de nosotros es decisiva. Incluso pequeños cambios en nuestro comportamiento pueden contribuir a evitar emisiones sin afectar a nuestra calidad de vida. Pueden, incluso, hacernos ahorrar dinero. 

• Recicla. Reciclar 1 kg de latas de aluminio usadas consume diez veces menos energía que producirlas, y se utiliza mucha menos energía para fabricar papel a partir de periódicos viejos que de la pulpa de madera. 

• Cuando prepares una bebida caliente, hierve justo la cantidad de agua necesaria 

• Ahorra agua caliente tomando duchas en vez de baños: consumirás cuatro veces menos energía. 

• No olvides apagar las luces cuando no hagan falta. Los hogares son responsables del 30 % del consumo de electricidad en la UE, de manera que si todos ahorramos electricidad, el efecto será considerable. 

• Cuando tengas que comprar bombillas, prueba las de bajo consumo: duran más y usan cinco veces menos electricidad que las convencionales. 

• No dejes el televisor, la cadena o el ordenador en modo de espera (standby): es el modo en que queda encendida una lucecita roja. En promedio, el 45 % de la energía que consume un televisor lo hace en modo standby. Si todos los europeos evitaran este modo, ahorrarían la electricidad que consume un país del tamaño de Bélgica. 

• No dejes tampoco el cargador del móvil enchufado cuando no estés cargando el teléfono. Si lo haces, el 95 % de la electricidad se pierde: solo el 5 % se usa realmente para recargar la batería del móvil.

jueves, 17 de enero de 2013

Qué están haciendo las empresas

Las empresas desempeñan un papel importante en la lucha contra el cambio climático. Van comprendiendo que, al reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, no solo protegen el clima, sino que también pueden ahorrar dinero, hacerse publicidad y adquirir una ventaja sobre sus competidores. Por ejemplo, una gran empresa multinacional que fabrica una amplia gama de productos en diferentes zonas del mundo ha ahorrado, desde 1990, 1 500 millones de euros reduciendo su consumo de energía e instalando en sus fábricas nuevas tecnologías más respetuosas con el clima. Además, ahorra entre 7 y 11 millones de euros al año mediante el uso de la energía renovable. 
Con estas medidas, ha reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 67 % desde 1990 (). Las asociaciones de fabricantes de automóviles europeos, japoneses y coreanos se han comprometido voluntariamente a reducir el promedio de emisiones de CO2 de los nuevos turismos vendidos en Europa en una cuarta parte aproximadamente con respecto a los niveles de 1995, en 2008 (fabricantes europeos) o 2009 (fabricantes japoneses y coreanos). El desarrollo de tecnologías respetuosas del clima crea además nuevos puestos de trabajo y abre nuevos mercados. Gracias a los regímenes de apoyo a la energía eólica existentes en varios países de la UE, las empresas europeas poseen actualmente el 90 % del pujante mercado mundial de equipos de energía eólica. En Alemania, la introducción de la energía eólica ha dado trabajo a 40 000 personas. 
Si las empresas europeas se apresuran a desarrollar nuevas tecnologías respetuosas del clima, adquirirán una ventaja competitiva para cuando aumente la demanda mundial de estas tecnologías.

miércoles, 16 de enero de 2013

Objetivos de Kyoto para la UE - III

Existen ya muchas tecnologías respetuosas del clima, y bastaría mejorarlas para hacer posible su uso generalizado. Por ejemplo, es posible capturar parte del carbono emitido en la combustión de combustibles fósiles y enterrarlo en antiguas minas o campos petrolíferos. Esta tecnología, denominada «captura y almacenamiento del carbono», reduce las emisiones de CO2 a la atmósfera. Otra prometedora tecnología que, sin embargo, todavía precisa de bastante más investigación, es la producción de hidrógeno a partir de energías renovables y su empleo en «pilas de combustible». 
Las pilas de combustible convierten el hidrógeno en agua con aportación de oxígeno, produciendo electricidad en el proceso. La UE podrá alcanzar sus objetivos de Kyoto para 2012 si se aplican todas las medidas previstas por la UE y sus Estados miembros. En 2002, el año más reciente para el que se disponía de datos en el momento de redactar este folleto, los países de la antigua UE-15 habían reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 2,9 % con respecto a los niveles de 1990 (su objetivo de Kyoto es el 8 %). En cuanto a los países de la UE-25, la reducción de emisiones ha sido del 9 %.

martes, 15 de enero de 2013

Objetivos de Kyoto para la UE - II

Una de las piedras angulares de las políticas de la UE sobre el cambio climático es el régimen de comercio de emisiones puesto en marcha el 1 de enero de 2005. Los gobiernos de la UE han fijado límites a la cantidad de CO2 que pueden emitir anualmente unas 12 000 centrales y fábricas de gran consumo de energía. Estas instalaciones son responsables de casi la mitad de las emisiones de CO2 de la UE. A las que emiten menos CO2 se les permite vender los derechos de emisión no utilizados a otras fábricas que emiten más. Se crea de esta manera un incentivo financiero para la reducción de las emisiones. Este régimen garantiza asimismo la existencia de compradores de los derechos de emisión. 
Las empresas que superan sus límites de emisión y no lo compensan comprando los derechos de otros tendrán que abonar fuertes multas. Gracias al régimen de comercio de emisiones, éstas se reducirán donde resulte más barato y disminuirán los costes globales de la reducción de las emisiones. Otras medidas del ECCP se proponen, por ejemplo, mejorar la eficiencia de los automóviles en el consumo de combustible y la eficiencia energética de los edificios (un mejor aislamiento puede reducir en un 90 % los gastos de calefacción); incrementar el uso de las fuentes de energía renovables, tales como la eólica, la solar, la de mareas, la de biomasa (materia orgánica como madera, residuos de almazara, plantas, excrementos de animales, etc.) y la geotérmica (calor procedente de los manantiales de agua caliente y los volcanes); promover la generación combinada de calor y electricidad, que requiere menos energía; controlar los gases de efecto invernadero fluorados que se utilizan en el aire acondicionado; reducir las emisiones de metano de los vertederos; concienciar a la población; y potenciar la investigación, desarrollo y uso de tecnologías que respeten el clima.

Objetivos de Kyoto para la UE - I

En marzo de 2000, la UE puso en marcha el programa europeo sobre el cambio climático (ECCP). Junto con representantes de la industria, las asociaciones ecologistas y otros grupos interesados, la UE ha definido 42 medidas que ayudarán a sus Estados miembros a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero de manera eficiente. Todas estas medidas han pasado ya a la legislación o están en proceso de adopción.

Qué está haciendo la UE

La Unión Europea, convencida de que en tanto que gran potencia económica tiene el deber de predicar con el ejemplo, está en la vanguardia del combate mundial contra el cambio climático. Durante las negociaciones del Protocolo de Kyoto, los quince países que en aquel momento integraban la UE (destacados en amarillo, véase el recuadro de la página siguiente) asumieron un objetivo particularmente ambicioso: reducir sus emisiones colectivas de gases de efecto invernadero en un 8 % con respecto a los niveles de 1990 para 2012. Posteriormente, decidieron en qué medida tenía que contribuir cada país al logro de este objetivo colectivo, teniendo en cuenta su situación económica y su estructura industrial. La mayoría tendrá que reducir sus emisiones, pero a algunos se les permitirá incrementarlas hasta cierto límite, mientras que otros deberán mantenerlas en los niveles de 1990. Los diez países que se incorporaron a la UE el 1 de mayo de 2004 (destacados en azul), excepción hecha de Chipre y Malta, tienen objetivos propios con arreglo al Protocolo.

lunes, 14 de enero de 2013

El Protocolo de Kyoto

En 1997, en la ciudad japonesa de Kyoto, los gobiernos dieron un segundo paso aprobando un importante protocolo. Este tratado compromete a los países industrializados entre ellos a reducir o limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero y a alcanzar ciertos objetivos en materia de emisiones para 2012.
Cada país tiene asignado un objetivo. El Protocolo de Kyoto se centra en los países industrializados porque ellos son los responsables de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero pasadas y presentes, además de poseer los conocimientos y los medios económicos necesarios para reducirlas. Por ejemplo, la cantidad de gases de efecto invernadero producida en la UE es de 11 toneladas por ciudadano y año, en tanto que los países en desarrollo producen solamente 1 tonelada por ciudadano y año aproximadamente. El Protocolo de Kyoto entró en vigor el 16 de febrero de 2005. Hasta la fecha, 150 gobiernos, incluidos los 25 de la UE, lo han aprobado oficialmente (). Treinta y seis de ellos son países industrializados que tienen fijados objetivos para 2012, la mayor parte de los cuales exigen una reducción de los gases de efecto invernadero comprendida entre el 5 y el 8 % con respecto a los niveles de 1990. Solo Estados Unidos y Australia han decidido no participar en el Protocolo de Kyoto, aunque inicialmente tuvieran previsto hacerlo. 
El Protocolo de Kyoto es un primer paso —ya en el momento de negociarlo era evidente que no bastaría para detener el cambio climático—, pero un primer paso crucial, porque anuncia al resto del mundo que la gran mayoría de las naciones industrializadas están dispuestas a cambiar de rumbo para salvar el clima del planeta. Además, ha introducido varios mecanismos que permiten a los países cooperar en la reducción de emisiones, abaratándola.

El Convenio marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático

En 1992, los gobiernos concertaron el Convenio marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Hasta el momento, este acuerdo internacional ha sido oficialmente aceptado por 189 países, es decir, la práctica totalidad. El objetivo último de este Convenio es: 

  «La estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas [inducidas por el ser humano] peligrosas en el sistema climático. Ese nivel debería lograrse en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.» 

 De conformidad con el Convenio, los 189 gobiernos efectúan un seguimiento de los gases de efecto invernadero que producen e informan al respecto, elaboran estrategias relativas al cambio climático y ayudan a los más pobres de entre ellos a combatirlo. Además se reúnen una vez al año para debatir la situación y decidir los pasos siguientes. El Convenio fue concebido como un marco en cuyo contexto podrían acordarse otras medidas en el futuro.

domingo, 13 de enero de 2013

¿Qué hay que hacer para combatir el cambio climático?

Muy sencillo: reducir las emisiones a la atmósfera de los gases de efecto invernadero. Algunos de ellos son de larga vida, lo que significa que permanecen en la atmósfera durante décadas o períodos incluso más largos. Aunque adoptemos medidas drásticas ahora, las temperaturas seguirán aumentando durante cierto tiempo. Sin embargo, si no hacemos nada, crecerán más aprisa todavía, y en un momento dado podría ocurrir que el clima se nos fuera de las manos. Reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero exigirá inversiones y la modificación de la forma en que actualmente producimos y usamos la energía. Estudios recientes indican que el precio de no hacer nada sería muy superior, por los daños y el sufrimiento que causaría dejar que el cambio climático siguiera su curso. 

Qué están haciendo los gobiernos 

En los años ochenta, las pruebas de la existencia del cambio climático se acumulaban. Los gobiernos se dieron cuenta de la amenaza que esto representaba y de que tenían que hacer algo al respecto. También comprendieron que la colaboración era imprescindible para el éxito. El cambio climático es un problema planetario, porque todos los países contribuyen, en diversa medida, a la emisión de gases de efecto invernadero y todos los países se ven afectados por él. Por ello, ningún país puede resolverlo por sí solo.

sábado, 12 de enero de 2013

Cómo trabajan los climatólogos - III

También tienen que formular otras muchas hipótesis, por ejemplo, cuántos combustibles fósiles se quemarán en el futuro, cuántas personas vivirán en la Tierra y cómo se desarrollarán las economías. Por este motivo, todas las proyecciones referidas a la evolución futura del clima ofrecen un intervalo de valores. En 1988, las Naciones Unidas crearon el grupo intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC), que agrupa a miles de científicos de todo el mundo. Su misión es evaluar la investigación y los conocimientos actuales sobre el cambio climático y sus efectos y presentar informes al respecto. Hasta el momento, el IPCC ha publicado tres informes: en 1990, 1995 y 2001. Tras examinar todos los datos disponibles, el IPCC ha llegado a la conclusión de que las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera se han incrementado principalmente como resultado de las actividades humanas. El IPCC pronostica además que las temperaturas aumentarán entre 1,4 ºC y 5,8 ºC de aquí a 2100 (véase la p. 7).

Cómo trabajan los climatólogos - II


Gran parte de la información descubierta por los científicos se utiliza para predecir el clima futuro y los efectos del cambio climático. A tal efecto se utilizan la modelización y la simulación informática. No nos referimos a simples ordenadores personales: los ordenadores utilizados para mirar 100, 200 o 300 años en el futuro son sistemas complejos que tienen en cuenta muchas variables. Por ejemplo, los científicos no saben exactamente en qué medida es sensible nuestro clima al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero, es decir, qué concentraciones son las que desencadenan determinados cambios de temperatura. Esto depende también de otros factores, como la contaminación atmosférica y la formación de nubes. Por ello, los científicos efectúan simulaciones basadas en distintos supuestos.

Cómo trabajan los climatólogos - I

La moderna ciencia del clima se dedica a estudiar el pasado y a observar e interpretar con precisión lo que está sucediendo ahora. Los científicos utilizan una panoplia sorprendente de medios para averiguar cuál fue la situación en el pasado. Por ejemplo, perforan la parte superior de los casquetes polares hasta el lecho rocoso y extraen cilindros de hielo denominados «testigos de hielo». 
En la Antártida, un equipo de investigadores europeos extrajo recientemente testigos de hielo de una profundidad superior a 3 km, que no se han visto afectados por la luz ni el aire durante más de 900 000 años ()! Las propiedades físicas del hielo y del aire contenido en pequeñas burbujas permite a los investigadores saber cómo eran el clima y la atmósfera en aquella época. También facilitan pistas sobre el pasado los anillos de árboles y corales de épocas remotas, las estalagmitas y los pólenes, semillas y hojas antiguos. 
Estudiando todo ello sabemos que las glaciaciones han alternado con períodos más cálidos y que las temperaturas medias en la Tierra han oscilado entre 9 ºC y 22 ºC (la temperatura mundial media actual es de 15 ºC). Estas fluctuaciones se debieron a causas naturales, tales como las variaciones de la órbita de la Tierra en torno al Sol y del eje de la Tierra, los cambios en la actividad solar y las erupciones volcánicas. Durante los últimos 8 000 años, el clima ha sido bastante estable, con pequeños cambios de menos de 1 ºC por siglo.
Esta estabilidad ha permitido el desarrollo de la sociedad y de los ecosistemas tales como hoy los conocemos. Pero ahora el calentamiento se acelera. Las causas naturales no bastan por sí solas para explicar un calentamiento tan rápido, sin precedentes por lo menos en los últimos 1 000 años, o 2 000 años según algunos estudios.

viernes, 11 de enero de 2013

El cambio climático y sus efectos - II

• Con un aumento de la temperatura de 2,5 ºC, 50 millones de personas más podrían sumarse a los 850 millones que son víctimas actualmente de hambre crónica. En Europa, el período de vegetación se ha alargado en 10 días entre 1982 y 1995. Aun cuando esto haya beneficiado a la agricultura de la Europa septentrional, incluso en esta región empezarán a disminuir las cosechas si las temperaturas llegan a situarse 2 ºC por encima de los niveles preindustriales. 
• Las enfermedades tropicales como el paludismo podrían expandirse al hacerlo las zonas en que las condiciones climáticas son adecuadas para la vida del mosquito que la transmite. Un aumento de la temperatura de 2 ºC pondría en peligro a 210 millones de personas más. 
• A partir de 2070 aproximadamente, Europa podría experimentar una ola de calor similar a la de 2003 cada dos años. El abrasador verano de 2003 contribuyó al fallecimiento prematuro de 20 000 europeos, favoreció los grandes incendios forestales del sur de Europa y ocasionó a la agricultura pérdidas por valor de más de 10 000 millones de euros. 
• Muchos animales y vegetales no podrán sobrevivir al cambio de temperatura o tendrán que desplazarse a regiones con clima más adecuado. Según un alarmante estudio, el cambio climático podría significar la extinción de un tercio de las especies de la Tierra de aquí a 2050. Los mamíferos y aves de las regiones frías, como los osos polares, las focas, las morsas y los pingüinos, son especialmente vulnerables. En las selvas amazónicas, los científicos han observado que están prosperando, a expensas de los demás, los árboles más grandes y de rápido crecimiento que absorben más CO2. 
• A la larga, la generalización del cambio climático podría desencadenar conflictos regionales, hambrunas y desplazamientos de refugiados al escasear los alimentos, el agua y los recursos energéticos. 
• Otra posibilidad catastrófica es la de que desaparezca la corriente del Golfo, que transporta aguas cálidas hacia el norte del Atlántico, hipótesis utilizada en la película de 2003 El día de mañana. Aun cuando sea improbable que esto suceda en el presente siglo, los científicos coinciden en que anularía la tendencia al calentamiento en la Europa septentrional y produciría en esa zona un tiempo mucho más frío

El cambio climático y sus efectos - I

• Los casquetes polares se están fundiendo. La superficie marina cubierta por los hielos árticos en el Polo Norte ha disminuido en un 10 % en las últimas décadas y el espesor del hielo por encima del agua en casi un 40 %. En el otro lado del mundo, la capa de hielo que cubre el continente antártico se ha inestabilizado. 
• Los glaciares se están retirando. Es probable que el 75 % de los glaciares de los Alpes suizos desaparezca de aquí a 2050. Los responsables de la estación de esquí de Andermatt (Suiza) estudian la posibilidad de cubrir durante el verano el glaciar Gurschen, una zona muy popular entre los esquiadores, con una gigantesca hoja de plástico aislante para conseguir que deje de fundirse y desplazarse. 
• Al fundirse los casquetes de hielo, aumenta el nivel del mar. En el último siglo este nivel ha aumentado ya en 10-25 cm (dependiendo de la medida) y se teme que el aumento pueda alcanzar los 88 cm de aquí a 2100. De ser así, se inundarían las islas y zonas costeras poco elevadas, tales como las Maldivas, el delta del Nilo en Egipto y Bangladesh. En Europa, correrían peligro unos 70 millones de habitantes de la costa. Las aguas saladas podrían incluso alcanzar zonas alejadas del mar, contaminando los suelos agrícolas y las fuentes del agua potable. 
• Si se funde la enorme capa de hielo que cubre Groenlandia, cosa que podría suceder a lo largo de los próximos pocos siglos, el nivel del mar podría aumentar incluso en siete metros. 
• El cambio climático da lugar a fenómenos meteorológicos extremos, tales como tempestades, inundaciones, sequías y olas de calor. En la última década, ha habido en el mundo tres veces más catástrofes naturales de origen meteorológico — principalmente inundaciones y huracanes— que en los años sesenta. Estas catástrofes no sólo producen enormes daños, sino que hacen que aumente el coste de los seguros.
• El agua escasea ya en muchas regiones del mundo. Casi un quinto de la población mundial, 1 200 millones de personas, no tiene acceso a agua potable limpia. Si las temperaturas mundiales se incrementan en 2,5 ºC por encima de los niveles preindustriales, es probable que entre 2 400 y 3 100 millones de personas más padezcan escasez de agua en todo el mundo.

jueves, 10 de enero de 2013

Pruebas del cambio climático

El cambio climático ha comenzado ya. A lo largo del último siglo, la temperatura media del planeta ha aumentado en 0,6 ºC, y la de Europa en particular en casi 1 ºC. A nivel mundial, los cinco años más cálidos desde que se conservan registros (es decir, desde alrededor de 1860, momento en que empieza a disponerse de instrumentos capaces de medir las temperaturas con suficiente precisión) han sido, por este orden:
1) 1998,
2) 2002,
3) 2003,
4) 2004,
5) 2001.
La tendencia al calentamiento se debe a la creciente cantidad de gases de efecto invernadero emitida por las actividades humanas. Los climatólogos prevén que esta tendencia se acelere, aumentando la temperatura media del planeta entre 1,4 ºC y 5,8 ºC de aquí a 2100, y las temperaturas en Europa entre 2 ºC y 6,3 ºC. Puede parecer que son aumentos de temperatura muy pequeños. Pero baste recordar que durante la última Edad de Hielo, que finalizó hace 11 500 años, la temperatura media del planeta era inferior a la actual en solamente 5 ºC. Y, sin embargo, los hielos polares cubrían gran parte de Europa. Unos pocos grados provocan grandes variaciones en nuestro clima. El actual cambio climático está incidiendo ya en Europa y en todo el planeta (véase la página siguiente). A largo plazo, podría incluso desencadenar grandes catástrofes, tales como un rápido aumento del nivel del mar, inundaciones, grandes tempestades y escasez de alimentos y agua en algunas partes del mundo. El cambio climático afectará a todas las naciones, pero los países en desarrollo son los más vulnerables, ya que a menudo dependen de actividades sensibles al clima como la agricultura y no disponen de mucho dinero para adaptarse a las consecuencias del cambio climático.

Los gases de efecto invernadero que producimos

El principal gas de invernadero generado por las actividades humanas es el dióxido de carbono. Este gas representa el 75 % aproximadamente del total de «emisiones de gases de efecto invernadero» en el mundo, es decir, de todos los gases de efecto invernadero que se vierten a la atmósfera en los vapores y humos procedentes de tubos de escape, chimeneas, incendios y otras fuentes. 
El dióxido de carbono se libera principalmente al quemar combustibles fósiles tales como el carbón, el petróleo o el gas natural. Y los combustibles fósiles siguen siendo la fuente de energía más utilizada: los quemamos para producir electricidad y calor y los utilizamos como combustible en nuestros automóviles, buques y aviones. La mayor parte de nosotros conocemos el dióxido de carbono (CO2) por las bebidas gaseosas (las burbujas de estas bebidas y de la cerveza son burbujas de CO2). También desempeña un papel importante en la respiración: inspiramos oxígeno y expiramos dióxido de carbono, en tanto que los árboles y las plantas absorben CO2 para producir oxígeno. 
Por este motivo son tan importantes los bosques del planeta: contribuyen a absorber parte del exceso de CO2 que estamos produciendo. Sin embargo, se asiste a un proceso de deforestación —tala, desbroce y quema de los bosques— en todos los continentes. Otros gases de efecto invernadero generados por las actividades humanas son el metano y el óxido nitroso. Forman parte de los gases invisibles producidos por los vertederos, las explotaciones ganaderas, el cultivo del arroz y determinados métodos agrícolas de fertilización. También fabricamos artificialmente algunos de los gases de efecto invernadero, los llamados en gases fluorados. Se utilizan en los sistemas de refrigeración y aire acondicionado, pero acaban en la atmósfera si se producen fugas, o cuando los aparatos no son objeto de un tratamiento adecuado al finalizar su vida útil.

miércoles, 9 de enero de 2013

El efecto invernadero

Nuestra atmósfera actúa como una cubierta protectora y transparente en torno a la Tierra. Deja pasar la luz solar y retiene el calor. Sin ella, el calor del Sol rebotaría inmediatamente en la superficie terrestre y se perdería en el espacio. De ser así, la temperatura de la Tierra sería unos 30 ºC Celsius más baja: todo se congelaría. Así que la atmósfera funciona un poco como el techo de cristal de un invernadero. Por eso se habla del «efecto invernadero».

Los responsables de este efecto son los «gases de efecto invernadero» que forman parte de la atmósfera y retienen el calor. La mayor parte de los gases de efecto invernadero se generan de forma natural. Sin embargo, a partir de la revolución industrial del siglo XVIII, las sociedades humanas también los producen, y debido a ello sus concentraciones en la atmósfera son más elevadas ahora que en los últimos 420 000 años. De esta manera se intensifica el efecto invernadero, ocasionando un aumento de las temperaturas en la Tierra: el cambio climático.

Causas del cambio climático

El clima está cambiando por la manera en que se vive actualmente, en especial en los países más ricos y económicamente desarrollados, entre los que figuran los de la Unión Europea. Las centrales que producen energía para que haya electricidad y calefacción en nuestros hogares, los coches y aviones que utilizamos, las fábricas que producen los artículos que compramos, la agricultura que nos da de comer: todos estos elementos contribuyen a cambiar el clima.

El cambio climático: ¿qué es?

El cambio climático es una realidad que cada vez tendrá más incidencia en nuestras vidas. ¿Has notado en tu región, o en la televisión, que las tempestades y las inundaciones cada vez son más frecuentes? ¿No te parece que hace más calor en invierno, con menos nieve y más lluvia? ¿No tienes la sensación de que la primavera llega un poco antes cada año, que las plantas florecen o las aves regresan antes de lo esperado? Todos estos son síntomas de una aceleración del cambio climático, o calentamiento global, como a veces se le llama. 
Si no tomamos ninguna medida para detenerlo, el mundo en que vivimos se deteriorará y quedarán alteradas las formas de vida que hoy nos parecen normales.

martes, 8 de enero de 2013

POSICIONES DE LOS GOBIERNOS DE AMÉRICA LATINA EN RÍO+20 - Parte 6

POSICIONES POLITICAS

POSICIONES DE LOS GOBIERNOS DE AMÉRICA LATINA EN RÍO+20 - Parte 5

AMÉRICA LATINA EN RÍO+20, SU SITUACIÓN, SU POSICIÓN 
Aunque la contribución actual de América Latina y el Caribe a la emisión de gases de efecto invernadero global es baja (aproximadamente el 6%), los impactos potenciales futuros del clima y de los cambios en el uso de la tierra, podrían ser extensos y costosos para la Región. Ante la creciente preocupación por el impacto climático, los países de la Región de América Latina y el Caribe, han desempeñado un papel muy activo en las negociaciones internacionales vinculadas al tema. Al mismo tiempo, algunas políticas de los países de la Región constituyen interesantes iniciativas en materia de energías renovables y eficiencia energética, instrumentos innovadores en políticas de transporte, e instrumentos económicos para la reducción de emisiones de carbono o para la protección y uso sostenible de la biodiversidad y los recursos naturales renovables, especialmente bosques y cuencas hidrológicas.

POSICIONES DE LOS GOBIERNOS DE AMÉRICA LATINA EN RÍO+20 - Parte 4

Vulnerabilidades de América Latina en torno al cambio climático 
 Los estudios de vulnerabilidad indican que los ecosistemas boscosos de muchos países podrían ser afectados por los cambios climáticos proyectados (México, países del Istmo Centroamericano, Venezuela, Brasil y Bolivia). La deforestación de la selva pluvial del Amazonas probablemente impactaría negativamente en el reciclado de la precipitación a través de la evapotranspiración, de modo que las lluvias podrían ser reducidas marcadamente. 
 Los pastizales cubren alrededor de un tercio de la superficie de América Latina y el Caribe. Los pastizales de regiones templadas son altamente vulnerables a la sequía.
 Las cadenas y las mesetas montañosas juegan un papel importante en la definición del clima, ciclo hidrológico y biodiversidad en América Latina. Ellas son las fuentes de ríos caudalosos (Ej. los ríos tributarios de las cuencas del Amazonas y del Orinoco), que representan focos importantes de la diversificación y el endemismo biológicos y son altamente susceptibles a los fenómenos extremos. El calentamiento en las regiones de las altas cumbres podría conducir a la desaparición de importantes superficies de nieve y hielo. 
 Los estudios de vulnerabilidad ante el aumento del nivel del mar han sugerido que países del Istmo Centroamericano, Venezuela y Uruguay, podrían sufrir impactos adversos que conducirían a pérdidas de tierras costeras y biodiversidad, intrusión de agua salada y daños en las infraestructuras costeras. Los impactos serían probablemente múltiples y complejos, con implicaciones económicas importantes. 
 En lo que a la agricultura respecta, modelos proyectados para América Latina y el Caribe, hablan de una disminución de los rendimientos de varios cultivos (Ej. cebada, viñedos, maíz, papas, soja y trigo). 
 La distribución geográfica de enfermedades transmitidas por vectores (Ej. malaria, dengue o chagas) y de enfermedades infecciosas (Ej. cólera), podrían expandirse hacia el sur y hacia alturas mayores. 
 El incremento en la intensidad y frecuencia de huracanes en el Caribe, los cambios en los patrones de precipitaciones, el aumento de los niveles de las riberas en Argentina y Brasil, y la reducción de los glaciares en la Patagonia y Los Andes, son fenómenos que indican el impacto que el calentamiento global podría tener en la Región.

lunes, 7 de enero de 2013

Cambio climático global - II


Según la información científica disponible3, de 1750 a la fecha la concentración de gases de invernadero en la atmósfera ha aumentado en su mayor parte como resultado de la actividad humana (quema de combustibles fósiles, como: carbón, petróleo y gas; deforestación y actividades agrícolas, etc.). La concentración atmosférica del bióxido de carbono se ha incrementado desde entonces en 31.0% (una tasa de incremento sin precedente en 20 mil años), siendo la más alta en los últimos 420 mil años, e incluso, probablemente de los últimos 2 millones de años. En el caso del metano, la concentración atmosférica ha crecido 151.0% en el mismo lapso, mientras que la del óxido nitroso se ha incrementado en 17 por ciento.4 Asimismo, el promedio de la temperatura superficial global ha aumentado desde 1861. En el siglo XX, el incremento ha sido de entre 4 y 8° C, siendo las últimas dos décadas las más calientes. Asimismo, los 12 años con mayores temperaturas de esos 100 años han ocurrido desde 1983, siendo 1998 el más cálido desde que se tiene registro instrumental (1861) (gráfica 2). La temperatura superficial de la Tierra fue más alta durante el siglo XX que en cualquier otro de los últimos mil años.

POSICIONES DE LOS GOBIERNOS DE AMÉRICA LATINA EN RÍO+20 - Parte 3

Condiciones geográficas de América Latina 
 América Latina y el Caribe es una de las regiones más ricas y variadas del planeta en muchos aspectos. Se ubica entre dos grandes océanos, el Atlántico y el Pacífico, cuenta con la mayor reserva hidrológica del planeta y posee un inmenso mosaico cultural. 
 En América Latina y el Caribe se concentran las reservas de tierras cultivables más grandes del mundo, estimadas en 576 millones de hectáreas y equivalentes a casi un 30 % de su territorio de 1,995 millones de hectáreas. En 1998 los pastizales cubrían cerca de un 80 % de las tierras potencialmente agrícolas de la Región, y del 20 % cultivado, muy poco correspondía a cultivos permanentes. De un total de 1,900 millones de hectáreas de suelos degradados en el planeta, la Región ocupa el tercer lugar, después de Asia y África, con aproximadamente un 16 %. El impacto es relativamente mayor en Mesoamérica, donde alcanza el 26% del total (63 millones de hectáreas), que en Sudamérica, donde afecta al 14% del total (casi 250 millones de hectáreas). 
 En el año 2000 la Región tenía el 25 % de las áreas boscosas del mundo (unos 964 millones de hectáreas). La proporción de áreas boscosas en la Región es mucho mayor que el promedio mundial, un 47% del territorio regional está cubierto de bosques, mientras que en el mundo la proporción es del 30 %.  Un 92% del bosque regional se encuentra en Sudamérica, principalmente en Brasil y Perú, que están entre los diez países del mundo que concentran las dos terceras partes de los bosques mundiales. Poco más del 1% del área boscosa en América Latina y el Caribe corresponde a plantaciones, de ella casi la mitad se ubica en Brasil. 
 La biomasa leñosa de América Latina y el Caribe es la más alta del mundo, superando en 17% el promedio mundial de 109 toneladas por hectárea. El 43 %l total mundial se encuentra en Sudamérica, fundamentalmente en Brasil, donde está el 27 por ciento de ese total. 
 En Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela se han identificado 190,000 de las 300,000 plantas vasculares conocidas en todo el planeta (un tercio del total mundial tan sólo en Brasil y Colombia). Estos seis países son parte del grupo de naciones que a escala mundial se han identificado como de “megadiversidad” biológica. En su conjunto, estas naciones albergan entre un 60 % y un 70 % de todas las formas de vida del planeta. 
 América Latina y el Caribe es una Región rica en agua. Con sólo un 15 % del territorio del planeta y un 8,4 % de la población mundial, recibe el 29 % de la precipitación y tiene una tercera parte de los recursos hídricos renovables del mundo. Sin embargo, existen marcadas diferencias en la dotación de agua y en su disponibilidad a lo largo del territorio regional. Tres de sus principales zonas hidrográficas; las cuencas del Golfo de México, el Atlántico sur brasileño y Paraná, Uruguay, La Plata, concentran un 40% de la población regional en un 25 % del territorio, con sólo un 10 % de los recursos hídricos totales. Muchas áreas en Mesoamérica, los Andes, el noreste brasileño

POSICIONES DE LOS GOBIERNOS DE AMÉRICA LATINA EN RÍO+20 - Parte 2

b) Países en desarrollo 
Los países en desarrollo, sobre todo en América Latina, están incómodos con el concepto de economía verde, ya que puede significar cosas distintas para diferentes personas. Su temor es que este término, de ser aceptado demasiado genéricamente, pueda permitir que los temas ambientales sean utilizados como base para un proteccionismo comercial o la inclusión de nuevos condicionamientos a la hora de otorgar ayuda y préstamos. Por ello, los países en desarrollo pretenden restringir el texto de la economía verde a principios amplios y acercarlo lo más posible al desarrollo sustentable. Para ellos desarrollo sostenible es más importante que economía verde porque ya hay acuerdos en torno al desarrollo sustentable, así como la promesa de apoyo para ellos. Argumentan que en Río deben incluirse objetivos económicos y sociales, como el crecimiento económico sostenido, la erradicación de la pobreza y la reforma del sistema financiero mundial. Es poco probable, sin embargo, que pueda alcanzarse un acuerdo sobre las cuestiones específicas de los objetivos de desarrollo sostenible. En Río+20 no se decidirán los detalles y, en cambio, se iniciará un proceso de uno o dos años para que la Asamblea General de las Naciones Unidas formule los objetivos, indicadores y plazos para alcanzarlos. Con todos estos antecedentes, queda claro que el concepto de economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza que saldrá de la Cumbre de Río+20 tendrá que pasar por un intenso debate hasta ser aprobado. Desde el punto de vista de los países de América Latina, el concepto puede presentar importantes posibilidades, aunque no todas estas emanan de la actual propuesta con la que trabaja la ONU. Por tanto, aunque se advierte la necesidad de una actuación global, se considera que son los países desarrollados los que deben invertir un mayor esfuerzo en la solución de la misma, debido a su mayor contribución a la problemática ambiental y a sus mayores posibilidades de financiación para el desarrollo de un cambio en la matriz productiva. En cuanto al segundo tema clave de Río+20, un marco institucional para el desarrollo sostenible, varios países están considerando establecer un nuevo Consejo para el Desarrollo Sostenible que funcione bajo la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sería una versión mejorada de la actual Comisión sobre el Desarrollo Sostenible que, todos coinciden, es demasiado débil. La actual Comisión se reúne sólo de dos a cuatro semanas al año, lo que resulta insuficiente para enfrentar las numerosas cuestiones sociales, económicas y ambientales que forman el contenido del desarrollo sustentable. El nuevo Consejo podría reunirse mucho más regularmente, a lo largo de todo el año, y tendría una secretaría más fuerte. Europa y varios países africanos también quieren mejorar el actual Programa de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (PNUMA) y convertirlo en una agencia especializada -como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)-, con el argumento de que su mandato actual es demasiado débil y de alcance limitado. Pero países como Estados Unidos y Rusia han manifestado su oposición a crear una nueva entidad de las Naciones Unidas, que implicaría más costos. Varios países en desarrollo querrían también ampliar la autoridad en materia de desarrollo sustentable, y no sólo del ambiente. De manera que el acuerdo final podría ser fortalecer el mandato y la gobernanza del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), pero no convertirlo en un organismo especializado.

POSICIONES DE LOS GOBIERNOS DE AMÉRICA LATINA EN RÍO+20 - Parte 1

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible o Río+20 que se desarrollará en Río de Janeiro el 20 y 22 de junio de 2012 se basa en dos ejes centrales. El primero trata la economía verde en el contexto del desarrollo sustentable y la erradicación de la pobreza. El segundo eje es el marco institucional para el desarrollo sostenible. En este texto se presentan las posturas de los gobiernos de América Latina frente a esta conferencia. 

  Posiciones generales 

a) Países desarrollados En torno al concepto de la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, los países europeos quieren un mapa de ruta elaborado de la economía verde, con objetivos y metas, para que sea adoptado en la cumbre. El borrador actual contiene una propuesta según la cual la Organización Mundial del Comercio (OMC) debería cambiar sus normas a efectos de que los países puedan utilizar medidas comerciales sobre un producto en función de la forma en que es elaborado. En otras palabras, la contaminación o las emisiones que se provocan cuando se fabrica el producto pueden convertirse en la base de aranceles que se le aplicarían. Las normas actuales de la OMC no permiten esto, o por lo menos lo desestimulan. En cuanto al tema de un marco institucional para el desarrollo sostenible, su tendencia en Río será la de poner tantos objetivos de desarrollo sostenible como les sea posible e incluir indicadores y metas con plazos mencionados en el texto de la cumbre. Están enfocados principalmente en objetivos ambientales, como lo referente al cambio climático, la utilización de los recursos y la contaminación.

viernes, 4 de enero de 2013

Conclusiones - III

De acuerdo a las proyecciones de la estructura de la población andina y la tasa de crecimiento hasta el año 2025, la población entre 15 y 30 años de edad en estos países habrá alcanzado el mayor tamaño (en términos absolutos) de toda su historia. El mencionado segmento poblacional no volverá a tener ese tamaño y por lo tanto reducirá su importancia como parte de la población económicamente activa. Cabe señalar que ese segmento de población tiene el mayor potencial para contribuir en a producción y la generación de riqueza y bienestar de esta sociedad. Por ello, estos países deben invertir ahora y en los próximos años en la formación de esta población brindándole todas las herramientas y posibilidades para que desarrolle su potencial. Las características de sostenibilidad de la población y su economía en las próximas dos décadas dependerán de la atención que se le brinde ahora. Los esfuerzos que hagamos para asegurar la educación, salud, seguridad y bienestar para la población joven de los países andinos no deben ser mermados por efectos del Cambio Climático o por la incapacidad de adaptarnos al mismo. El desarrollo y la sostenibilidad de los pueblos de la región no debe quedar hipotecado o comportarse como rehén de la falta de acción y previsión de todas las consecuencias que ahora se comienzan a intuir o efectivamente demostrar, porque no reconocemos a tiempo, que cada uno de nosotros, desde sus propia circunstancia, enfrenta un fenómeno climatológico con mayor grado de responsabilidad.